8 de agosto de 2016

Los españoles no se creen la recuperación

Una de cuatro familias afirma estar peor que hace seis meses (sólo un 16% dice que está mejor). La mayoría creen que la economía no mejorará y un tercio de los españoles afirman que es más difícil encontrar trabajo que antes (frente a la mitad que creen que es más fácil) España no va bien porque las familias (nosotros y nosotras, la gente de verdad) no van bien. Y la gente lo sabe.
 
El telediario, fiel a la campaña del PP, nos miente a diario con datos manipulados sobre la "recuperacióin" de la economía española. Pero la gente sabe que es mentira. Ese es el resumen de la encuesta sobre "Indicadores de Confianza del Consumidor" que publicó el CIS la semana pasada.

La encuesta tiene dos lecturas: una económica y otra política.

Primero la economía: Si miramos con atención los datos y sumamos dos y dos, es evidente lo que está pasando. Le preguntan a la gente sus expectativas sobre la evolución económica, social y laboral de España y la mayoría pensamos que seguirá igual o irá a peor. Nos preguntan si vamos a incrementar nuestro nivel de ahorro o de consumo y la respuesta es un contundente NO... Sin embargo la mayoría prevé que la situación económica de su hogar mejore. Aquí parece haber una paradoja ¿Cómo es posible que la gente no vaya a mejorar su ahorro o su consumo pero diga que su situación va a mejorar economicamente?

La respuesta es sencilla... quienes podemos, estamos haciendo lo mismo: pagar deuda. Los hogares que pueden están reduciendo su consumo, no para ahorrar, sino para eliminar deuda con los bancos, que es tanto como decir disminuir "ahorro negativo". Esto tiene unas consecuencias demoledoras para la economía, porque se están sacando cantidades ingentes de dinero de la economía real para engrosar las reservas bancarias. De unos bancos que siguen dando el crédito con cuentagotas, con unos requerimientos de solvencia durísimos y con unos tipos de interés excesivos.


Este es el camino de la "deflación por deuda". Cuando el consumo se contrae porque la gente mete el dinero en el banco (para pagar sus deudas), como hay menos consumo bajan los precios, las ventas, la producción, el empleo, la inversión... y vuelta a empezar. Cada vez más abajo. Mucho más ampliamente que yo y con mucha más profundidad lo explica en esta entrevista Michel Hudson, autor de "Killing the Host". Un libro al respecto que aún no se ha publicado en castellano.

Y no es que quitarse deudas sea malo. Tampoco es que sea malo hacerlo auqnue no hayan mejorado nuestras economías familiares (como es el caso) y tengamos que recortar en algo nuestro consumo para sanear nuestra economía doméstica. Es un acto de prudencia y responsabilidad. El problema es que cuando lo hecemos de forma generalizada, la economía se para y empieza a retroceder. Digamos que estamos pagando deuda por encima de nuestras posibilidades.

La consecuencia política de esta situación es que el panorama es muy oscuro si quienes pretenden gobernarnos no tienen previsto alejarse de la senda del austericidio. Y ese es el caso. En esto coinciden Rajoy, Rivera y Sánchez. Sus recetas apenas si varían en la canrtidad de sal: recortes, privatizaciones y reducción de derechos sociales y laborales. Con eso sólo conseguirán agravar el problema. Las famlias tendrán aún menos para llegar a fin de mes y la economía seguirá contrayéndose.

Por eso nadie quiere formar gobierno sin que los otros se "pringuen las manos" y sean corresponsables al cien por cien de lo que se haga, porque el que entre de presidente va a poner la cara a la política que todos piensan hacer, pero que los españoles vamos a rechazar. Por eso está costando tanto "formar gobierno". Porque no hay muchas ganas de cargar con el muerto en solitario.

Porque esa es la realidad electoral: menos de uno de cada tres votantes eligieron al PP en junio. La gente una cosa tiene clara: no quiere más de lo mismo. Es verdad que el parlamento está muy fragmentado. Es verdad que no es fácil formar una mayoría alternativa (aunque tampoco imposible). Es verdad que para formarla, el PSOE debería empezar por reconocer dos hechos: el primero que sólo la izquierda consecuente puede ser alternativa a la derecha sin complejos. El segundo, que la constitucióin del 78 está caducada y toca reabrir muchos debates, incluido el de la plurinacionalidad, posiblemente con una solución federal.

Todo eso es verdad. Y sin embargo, es la única salida. La única alternativa socialmente deseable que tiene España es un gobierno de izquierda que sin miedo cambie de rumbo y se enfrente a la dictadura de la troika. Es eso... o que alguno de los tres candidatos prosistema se ponga delante del toro de la deflación con todos los españoles haciendo de resignado capote.

4 de agosto de 2016

La mitad de los españoles no pueden pagarse una semana de vacaciones.

Mientras en el Telediario del régimen, como en los mejores tiempos del régimen de antes, nos venden la imagen de un país de vacaciones, la verdad es que hay ya un 48% de familias españolas que reconocen no poder pagarse una sóla semana de vacaciones fuera de sus hogares.

Es sólo un indicador más del país de pobreza creciente que están construyendo las políticas de recorte del PP y del PSOE. Pero es un dato que nos da pie a comparar la situación laboral en España en el contexto europeo. Una comparación necesaria más que nunca. Porque la Gran Coalición en la que andan embarcados Rajoy, Rivera y Felipe González, se va a construir sobre la lógica de "impulsar las reformas estructurales necesarias para que España gane competitividad" y deberíamos preguntarnos ¿De qué hablan? ¿Qué piensan hacernos?

No es normal el dato. De hecho, en la UE, sólo un tercio de las familas se encuentran en esa situación. Y somos los "PIGS" quienes mostramos ese síntoma de la debilidad económica familiar, mientras lo habitual entre nuestros vecinos del Norte es que del 80% al 90% de familias puedan disfrutar de una semana de vacaciones.

La razón, lógicamente, es que en esos países de Europa se gana más. Mucho más. Los salarios pueden ser del 50% al 100% más altos que en España en la mayoría de países industrializados europeos. Y lo más llamativo es que esto no se debe a que trabajen más sino a que, simplemente, les pagan más. El salario medio en España es de 1.985€ Una cifra engañosa, pues con un salario mínimo de 757 € (la mitad que en Irlanda, Alemania, Holanda, Bélgica o Francia) son millones los trabajadores que no llegan a mileuristas ni en sueños. Sin ambargo, aún con ese "efecto estadístico" que sitúa el salario medio cerca de los dos mil euros, estamos bien a la cola de la media europea, donde lo normal para un trabajador es ganar cerca de 3.000 euros mensuales.

¿Es que los europeos se matan trabajando y por eso cobran más? No. La media de horas semanales de trabajo en un empleo a tiempo completo es casi unánime en Europa, en torno a 41 horas semanales. De hecho, en España, con 41,4 horas, estamos ligeramente por encima de la media (41,2 h) y disfrutamos incluso de menos días anuales de vacaciones que la mayoría de los países de Europa (23 en España y 26, 25, 32 y 24 en Gran Bretaña, Italia, Francia y Alemania respectivamente)

Entonces ¿Dónde está el secreto? El discurso oficial es que España necesita ser "más competitiva" y es verdad... pero ¡cuidado! La competitividad no es otra cosa que lo bajo que eres capaz de vender lo que produces en el mercado. Y esto se puede alcanzar de dos maneras: o bajando los costes de lo que produces o dedicándote a producir algo que puedas vender mejor.

Los partidos que preparan el pacto de gobierno, cuando dicen competitividad, lo que están pensando es "reducir costes laborales". Es decir "bajar salarios". Ellos lo llaman "flexibilidad". Pero lo único que quieren doblar es nuestra espalda. La propaganda política del régimen a la que llevamos años sometida, nos dice que hay que trabajar más y cobrar menos. Que no nos esforzamos, que no somos productivos... pero no es verdad. España es una bicoca para la producción capitalista. Con un coste medio de 21€ por hora trabajada, un poco más de la mitad que en Bálgica, Suecia o Francia, hay que irse a Grecia o Portugal par encontrar un mercado laboral con unas condiciones de explotación más jugosas aún que las de España.

El problema es de atraso en los sectores productivos. Producimos cosas baratas o no exportables. Tenemos una economía dedicada a la los alimentos no elaborados y a los servicios no esportables, mientras consumimos productos industriales del resto de Europa y del mundo, con mucho más valor añadido. Una situación de la que no podremos salir si no diversificamos y modernizamos nuestra producción (producir más barato o algo que podamos vender mejor)

Pero la responsabilidad no es de los trabajadores. No es nuestra. Es de un modelo productivo atrasado y de una construcción europea que ha desmantelado la industria española en lugar de modernizarla (también de un gobierno como el PP que se ha dedicado a laminar sectores emergentes como el de las renovables mientras encogía la inversión pública, endeudaba el Estado y aumentaba la presión fiscal a las PYMES)

Ya estamos metidos en agosto, sin gobierno y con la mitad de las familias sin poder irse de vacaciones. No porque no trabajen, sino porque las explotan como a bestias. Visto así, igual no es tan malo que no haya gobierno y que vayamos a unas terceras elecciones. Total, lo peor que puede pasarnos es que sigan estos. Cuestión de clase.

13 de julio de 2016

Andalucía no podría soportar la congelación de los fondos europeos

El PP ha incumplido su compromiso de déficit público con Europa. El resultado puede ser una "congelación" de los fondos estructurales para España. Para Andalucía, que tiene previsto recibir 5.760 Millones de Euros de fondos europeos los próximos 4 años, el efecto sería catastrófico.

En los presupuestos 2016, la Junta de Andalucía dispone de fondos estructurales de la UE por un montante de más de 1.800 millones de Euros. Es más del 6% de todo el presupuesto de la Junta de Andalucía. Pero es que, además, afecta a la práctica totalidad de las políticas de inversión o gasto que vayan más allá del pago de nóminas. La cuantía de estos fondos en 2016 representa el 1,3% de todo el PIB andaluz y su disponibilidad genera un efecto multiplicador que podría superar el 2,5% del PIB de Andalucía. No disponer de ellos sería como sufrir durante 4 años la reducción de actividad económica del peor año de la crisis. 

En la práctica, los fondos estructurales se convierten en planes de empleo, de inversión municipal, en ayudas a los agricultores, a las pymes de todo tipo, etc. Secciones enteras de la política andaluza están amenazadas de paralización: desde el Plan andaluz de vivienda a las inversiones en materia de excelencia turística, nuevas infraestructuras de transporte público o ayudas para la innovación y la mejora de la competitividad empresarial. Para las expectativas de cientos de gobiernos locales, el panorama es, también, demoledor.
Si la disponibilidad de los fondos estructurales está en riesgo, la situacióin es de verdadera emergencia económica para Andalucía. Esta debe ser la prioridad del gobierno andaluz, y no el juego de sillas en torno a la secretaría general del PSOE. Sin ambargo, poco o nada se conoce que esté haciendo nuestra presidenta.

¿Qué fondos están amenazados de congelación? ¿En qué cuantía? ¿En qué condiciones? ¿Cuáles serían las comunidades autónomas afectadas? ¿Afectaría a los fondos ya presupuestados o sólo a los comprometidos? ¿Cuál es el efecto previsible de la congelación de los fondos? ¿Existe un plan de contingencia estatal o andaluz para hacer frente a la paralización que se podría producir? ¿Cómo afecta a la programación de gasto del presupuesto andaluz para los próximos años? ¿Se ha preocupado alguien de todo esto? ¿Hay alguien ahí?

En Granada, debe preocuparnos la finalización de la llegada del AVE y podría estar afectada la financiación del metro. Por supuesto, el impacto sobre agricultores, que no es exclusivo de la provincia, así como sobre decenas de inversiones en materia turística que llevan años esperando ayuntamientos y pymes. También las expectativas de recuperación del sector de la construccióin con las acciones de rehabilitación tanto de edificios históricoss como residencial y los programas de atención social de decenas de ONGs, entre otas muchas cosas.

El Parlamento Andaluz debe crear de inmediato un grupo de trabajo que evalúe la situación, requiera información del gobierno de España, ponga en marcha acciones ante las instituciones europeas para intentar evitar la pérdida de fondos para Andalucía y prepare para el peor de los casos un plan de "salvación" de las inversiones o programas que se consideren prioritarios. 

La responsabilidad mayor es, por suspuesto del PP y de Rajoy, que se han dedicado a hacer regalos fiscales a las rentas más altas en vísperas de elecciones y al gran capital toda la legislatura. Por eso estamos como estamos. Porque se han estado reduciendo los ingresos del estado mientras la deuda aumentaba sin control. El populismo de derechas es lo que tiene. Pero también tiene responsabilidad el PSOE, que pactó la doctrina del déficit 0 con el PP y la troika al inicio de la crisis.

OJO: no es que estemos reclamando más disciplina fiscal. IU siempre se ha mostrado en contra del Pacto de Estabilidad y de la reforma constitucinal que pactaron PP y PSOE para poner de rodillas al estado español frente a la banca internacional. Pero Mariano Rajoy lo ha defendido a capa y espada. Una cosa es estar contra una política de la UE, oponerse a ella, combatirla y hasta desobedecerla conscientemente, que es lo que haría IU desde el gobierno para favorecer otra Europa. Y otra, muy distinta lo que ha hecho la derecha. El PP ha sido infiel a sus compromisos, a su programa, a su palabra y a su programación económica. Han gobernado para cumplir el déficit; nos han sacrificado a los españoles por el camino y encima han fracasdo y este nuevo fracaso amenaza con acarrearnos nuevos sufrimientos.

Llamenme conspiranoico, pero tras este fracaso, mucho me temo que hay un interés calculado. El verano está sirviendo para crear el clima de catástrofe económica. En otoño, el nuevo gobierno se verá "abocado" a un nuevo plan de ajuste. La receta de la derecha serán más recortes; más privatizaciones; más abaratamiento de la mano de obra y del despido. Seguir abriendo más heridas en el cuerpo de la economía española para que mane sangre fresca hacia los mercados. A fin de cuentas, la ruina colectiva puede ser un gran negocio privado.

22 de junio de 2016

Perez Royo: La Reforma Constitucional Inviable

La Constitución española de 1978 es una constitución "vergonzante". Nadie se atrevió a decir abiertamente qué quería. Ni respecto de la monarquía ni respecto de la composición y sistema electoral de las Cortes Generales ni sobre la constitución territorial.
Así  de contundente se muestra el profesor Pérez Royo en un pequeño libro publicado unas semanas antes de las elecciones del 20 de diciembre, pero que tiene, si cabe, más actualidad que antes de los fallidos comicios del pasado invierno.


La Reforma Constitucional Inviable (Ed. La Catarata, 2015) es una mezcla de reportaje periodístico, análisis político y disección jurídica de la gestación de nuestra actual constitución. Análisis que se proyecta hacia las consecuencias actuales de una norma básica aprobada bajo unas circunstancias de excepción hoy día intolerables.

La tesis del libro se sintetiza en una triple caracterización de nuestro texto constitucional como "bipartidista, antifederal y monárquica". Unos principios discutibles, pero que no pudieron nunca ser discutidos. Ahí radica el interés de este análisis que no duda en calificar de "ilegítima" nuestra constitución, por haber sido redactada por unas cortes devenidas en constituyentes por la puerta trasera, pero que carecían también de legitimidad de origen.

En efecto. Es esencial leer con atención el capítulo dedicado a la forma en que fue retorcido el principio de igualdad, son el cual no cabe legitimidad política democrática. Todo el cambio se diseñó para que todo quedara igual. Para blindar el gatopardismo de la alternancia política que hemos padecido los últimos 40 años en España. En este sentido, es fundamental también el ejercicio de desmitificación de la transición que se realiza. Un análisis que demuestra que las reglas por las que se ha regido España desde la muerte del dictador, fueron elegidas por las Cortes de dicho dictador, el General Franco, y que de ahí nace el principio ilegitimador de todo el aparataje constitucional posterior.

Pero lo más esclarecedor, y aquí se ve la mano del investigador, es el relato de cómo las cortes en transición de 1977 y muy especialmente el PSOE, fueron cómplices de la maniobra ya impuesta por las cortes franquistas de 1976 en la adopción de mecanismos que desviaran la capacidad de elegir del pueblo español. Un sistema electoral que garantizara por un lado la alternancia de fuerzas moderadas en el Congreso y por el otro la presencia de una minoría de bloqueo en el Senado que asegurara que los españoles permanecíamos "atados y bien atados".

Son sólo 140 páginas en las que también tiene tiempo el autor de exponer que la constitución tardofranquista del 78 se redactó para hacer expresamente imposible una evolución hacia el Estado Federal. También para anunciar que las formas de Estado que no preven mecanismos de permanente revalidación de su principio de legitimidad (y en el caso español es imposible por los defectos genéticos del propio texto) están abocadas al colapso. Se deja entrever que el colapso ya ha comenzado y que desde el encaje de Cataluña en el Estado hasta la superación del sentimiento de desafección hacia las instituciones de las nuevas generaciones, claman por una nueva constitución.

Resulta esperanzador saber que la apuesta por un proceso constituyente que lanzara Izquierda Unida hace algún tiempo, coincide con las posiciones de personas tan moderadas y cargadas de autoridad como el profesor Pérez Royo. Luego discutiremos el contenido, pero que España necesita una nueva constitución con plena legitimidad democrática y sin hacernos trampas entre nosotros y nosotras mismas, es cada vez una opción más mayoritaria.

Algo avanzamos... lean el libro.

16 de junio de 2016

El PP recorta 3.000 millones en sanidad en 4 años

Hace falta tener mucha cara dura para hacer sufrir a la gente provocando un problema y después aparecer proponiendo soluciones, denunciando necesidades y señalando culpables. Mucho morro, sí. Tanto como el que tiene la derecha en este país. Una derecha que por la mañana en Madrid maltrata a los andaluces con recortes y por la tarde se viene a hacerse la foto señalando problemas y culpables con la misma mano que ha levantado en el Congreso para aprobar los recortes cuyos efectos denuncia.


Me sorprendo al encontrarme en la prensa de hoy a estas tres señoras del PP de Granada "denunciando" el abandono del centro de salud de Bola de Oro, en Granada. Y es verdad que ese centro de salud es una necesidad para ese barrio (como para otros) Y es verdad que la administración responsable es la Junta de Andalucía. Y es verdad que el centro está parado. Pero eso no quiere decir que lleven razón.

¿Les preocupa la falta de medios en la sanidad? ¿Y entonces que hacen militando en el PP? (y por cierto cobrando jugosos sueldos públicos? ¿Es que no saben a qué se dedica su partido o es que les da igual reirse de la gente? Porque resulta que su partido, desde el gobierno de España, ha recortado, año tras año, desde que llegó al gobierno, más de 3.000 Millones de Euros en la sanidad privada de este país.
En España el máximo gasto público sanitario se alcanzó en el año 2010, con un compromiso en los presupuestos generales del Estado de algo más de 4.600 millones de Euros. Vino luego la vergonzosa rendición a la trioka de Zapatero y empezaron los recortes del PSOE, corregisod y aumentados por el PP... hasta llegar a los 3.800 millones actuales.

Así, año a año, se han ido recortando los fondos transferidos a las comunidades autónomas, empeorando los servicios y prestaciones, reduciendo la atención, atrasando las listas de espera... y por supuesto, congelando las inversiones para puestas en marcha de centros como el de Bola de Oro.

Izquierda Unida, desde la candidatura de Unidos Podemos, hemos estado hoy en el mismo sitio reivindicado una mejora sustancial de la Sanidad Pública. Empezando por señalar a los responsables de su estado: los recortadores de PP y PSOE y comprometiendo un plan de aumento del gasto público en sanidad (lo dice nuestro programa) financiado con una subida de impuestos a los más ricos. Es fácil. Basta con querer hacerlo.

Habrá quien piense que todos somos iguales y que en campaña vale todo. Creo que no. Que hay mínimos muy mínimos de vergüenza que hay que acatar, aunque se sea del PP.

14 de junio de 2016

CHAVS: La criminalización de la clase obrera

“Todavía no soy plenamente consciente de que soy de clase baja” explicaba Marta en un artículo sobre la desaparición de la clase media que publicó ElConfidencial hace tres años. Un buen artículo con el que discrepo en algo esencial: un trabajador asalariado con mejores o peores condiciones, nunca fué ni será clase media. Es eso, un trabajador. Lo que pasa es que la marcha triunfante del capitalismo está empobreciendo a la clase trabajadora a un ritmo tal que la ilusión de la "clase media" se disuelve ante nuestros ojos.

Lo reconocía abiertamente el gobierno del PSOE en 2011 cuando limitó el impuesto de patrimonio a fortunas personales superiores a los ¡2 millones de Euros! "para no afectar a las clases medias", que como todo el mundo sabe son la gente con patrimonios "normalitos" que pueden rondar el millón o millón y medio de Euros.

No. No somos clase media. Somos clase trabajadora. Y más vale que tomemos conciencia de ello bien rápido, porque nos están saqueando.

Traigo todo esto a colación de la recomendación del libro "Chavs, la demonización de la clase obrera" de Owen Jones, que acabo de terminar (sí... ya sé que salió hace tiempo, pero llevamos 4 elecciones en un año ¿vale?)

Para quien no lo haya leido, se trata de un libro absolutamente imprescindible para comprender la lucha de clases en la que estamos inmersos, que es más cruda que nunca y que vamos perdiendo.

Parte de esa lucha de clases consiste en educar a la clase trabajadora en el desprecio a sí misma, en la minusvaloración del trabajo que se hace y, por supuesto, en el consumo como único horizonte de realización personal y por supuesto en el mito de que hay oportunidades para triunfar al alcance de todos aquellos que no sean unos parásitos despreciables.

Las consecuencias de todo ello son evidentes: si yo y mi trabajo somos despreciables y si no soy un triunfador porque no tengo lo que sale por la tele, pese a que estaría a mi alcance si tuviera la voluntad y el talento suficiente... más vale que me calle en un rincón.

Se trata de reprimir la lucha por unas condiciones de vida mejores en las propias mentes de los trabajadores, de desmoralizarlos para que ni siquiera puedan albergar fantasías subversivas.

¿Exagerado? Lean el libro. Parte de la estrategia pasa, por supuesto, por la cultura basura televisiva que ofrece a los proletarios ocasión para despreciar a otros proletarios junto a la ostentación de supuestos cauces para el triunfo personal basados en el talento y el esfuerzo (Got talent, La Voz, MYHYV, Gran hermano, etc.). Pero también la destrucción de los verdaderos mecanismos que favorecen la equidad social. Fundamentalmente la educación pública de calidad, la intervención social comunitaria y las propias estructuras de autoorganización de los barrios obreros. Por supuesto, la guinda del pastel es la criminalización de cualquier actividad sindical.

Se trata de tener "nuevos obreros" que no sólo no sientan ningún orgullo por el trabajo que realizan, sino que perciban el desprecio social por ocupar ese lugar. Los torneros, mecánicos y manufactureras de hace 50 años son hoy reponedores, cajeras o teleoperadores. Y tras ser explotados de día en horario laboral, son ridiculizados de noche en prime time por la tele basura, como personas basura que ejercen trabajos basura.

Parte de la criminalización exige presentar a "Canis" y "Chonis" como gente sin moral que abusa de las ayudas sociales, vagos, maleantes, violentos, adictos al sexo y las drogas, incapaces de contener sus sentimientos o de expresar una idea compleja y sin otras inquietudes que tunear su coche, decorar sus cuerpos o irse de fiesta.

Y encima, entramos a formar parte de la estrategia, cuando mantenemos en el inconsciente la figura mítica del trabajador industrial de los años 60 como verdadero referente de nuestra clase mientras somos cómplices del desprecio inoculado a los auténticos obreros del sector servicios que tenemos delante de nuestras narices. Y encima nos reimos: de la chacha de médico de familia, de Aida, del portero de Aquí no hay quien viva o de los patéticos protagonistas de los reallities que no son verosímiles, pero que van construyendo un arquetipo sobre los obreros... para que nadie pueda pensar jamás que pueden llegar a nada. Ni siquiera ellos mismos. 

No es verdad. No representa a los jóvenes de los barrios obreros, Lo sé, porque la persona que me ha regalado el libro para que lo lea es una maravillosa joven de 22 años criada en el Distrito Norte de Granada y formada en centros públicos. Pero los dueños de los programas de televisión orientan los castings para que el 100% de los concursantes, entrevistados o lo que sean, den esa imagen. La imagen que quieren que la clase obrera tenga de sí misma.

La tarea urgente es evidente: construir desde abajo, barrio a barrio, una nueva cultura obrera de gente orgullosa de sí misma, de su comunidad y de sus capacidades y dispuesta, por tanto, a luchar por lo que merecen.

Estamos en ello. Porque es verdad que hay una clase criminal en este país, pero no son los obreros, sino los que se llevan nuestro dinero y nuestro futuro a los bancos suizos envueltos en la bandera monárquica y mirándonos por encima del hombro a quienes hemos producido esa riqueza.