20 de abril de 2018

Millones podridos en la basura.

Les interesará saber, aunque les irrite, que este año los granadinos vamos a pagar unos seis millones de Euros más del coste contratado por el servicio de limpieza de la ciudad y unos 12 o 15 más de lo que verdaderamente vale.

Hace más de una década se firmaba uno de los contratos más irresponsables y ruinosos de los que se han registrado en la ciudad de Granada. Lo hacía el equipo de Torres Hurtado con la empresa INAGRA, concesionaria del servicio. La documentación que avala la historia que voy a contarles puede encontrarse con solo teclear "contrato inagra" en su buscador favorito. Resulta que por aquel entonces, el PP gobernante tenía atrasados los pagos a la empresa. Además, como se acercaban tiempos electorales, el gobierno tenía más interés en lucir gestión que en pagar servicios, así que llegaron a un acuerdo económico que todavía estamos pagando.

Por aquel lamentable acuerdo, el gobierno solo tenía que hacer frente al pago de una parte del coste del servicio, dejando el resto para más adelante. Año tras año, se iba así generando una bola de deuda que llegaría a superar los 26 millones de Euros en 2014. La solución pactada consistía en que, a partir de 2014, el Ayuntamiento tendría que pagar no solo el 100% del coste real del servicio, sino todo lo atrasado y no pagado en los años anteriores al módico interés acumulativo del 6%. Así llegaríamos en 2018 a tener que enfrentarnos al pago previsto de más de 58 millones de Euros cuando el coste también previsto de la limpieza sería de tan solo 52 millones. Estamos pagando ahora la basura que le recogieron a Pepe Torres hace más de una década.

Estará usted pensando "hombre, así también gestiono yo: pago menos de lo que me toca y le paso la deuda al siguiente" En efecto. Esa es la idea. Mientras se inauguraba la Gran Vía o se pagaban fiestas, luces y eventos, bajo la alfombra de la Plaza del Carmen se acumulaban las facturas de basura sin pagar. Esta especie de hipoteca inversa de la limpieza es solo una muestra más del método habitual de la derecha de gestionar lo público que podría resumirse en "el que venga detrás que arree". Es la versión local del "milagro económico" de los gobiernos del PP, como el de Aznar, que consistió en fundirse en cinco años más de 35.000 millones de euros de la venta de empresas públicas, o sea nuestras, al sector privado. Igual que está haciendo Rajoy que no solo ha devorado más de 60.000 millones de nuestro fondo de pensiones, sino que ha hecho crecer la deuda de España, o sea nuestra, en más de 400.000 millones de Euros que pagarán nuestros hijos, nietos y biznietos, si es que algún día se pagan. Mientras alardean de recuperación económica, dejan España endeudada para varias generaciones. Es como si un mal padre de familia hipotecara los olivos para estrenar coche nuevo y presumir por el pueblo.

Volviendo a Granada, es difícil determinar el sobrecoste real del servicio de limpieza, entre otras cosas porque el actual gobierno de Paco Cuenca, tan transparente en esto como el de Pepe Torres, niega una y otra vez el acceso a las cuentas de INAGRA a los grupos de la oposición ¿Qué tendrá la basura? ¿Qué temen los alcaldes que encontremos en sus cuentas? Me temo lo peor, especialmente, considerando que detrás de la marca INAGRA se encuentra el socio privado CESPA, propietario del 80% de la empresa; y que CESPA no es más que una parte del grupo FERROVIAL, beneficiaria de algunos de los más costosos rescates de autopistas que hemos pagado entre todos, implicada en el caso Palau y cuyo presidente tuvo que pagar a Hacienda 200 millones en 2013 para evitar el delito fiscal por sus irregularidades acumuladas.

Lo que si sabemos es que la factura de la limpieza se ha hecho tan ruinosa que la única solución que ha encontrado Paco Cuenca ha sido recortar el servicio para pagar menos. La consecuencia ha sido que los barrios vuelven a estar más sucios y que, además, se han destruido decenas de puestos de trabajo. Gastamos en limpieza de la ciudad algo más de 40 millones de Euros, muy por debajo de la cantidad pactada. Pero tan solo se recorta en servicio efectivo de limpieza, mientras el canon de deuda atrasada con la empresa se sigue pagando. Eso no se toca.

Sería bueno que se aclararan las cuentas de INAGRA, que los granadinos supiéramos el coste real del servicio y cuántas decenas de millones de euros de más llevamos pagados por la mala gestión de los sucesivos alcaldes, en especial la del PP; que se valorara el coste real del servicio y que nos hiciéramos unas cuentas de lo que costaría rescatar la limpieza pública para su gestión directa, ahorrándonos el IVA, el beneficio industrial, los intereses de la deuda y lo que cobra la empresa por "know how" que son unos cuantos millones por la cara bonita, porque ya me dirán ustedes que know how tiene pasar unas barredoras y que salgan las cuadrillas con las mangueras y los cubos a limpiar las calles.

Si lo hiciéramos, descubriríamos que con la gestión directa de la basura pagaríamos menos, habría más gente trabajando y la ciudad estaría más limpia. Claro que entonces no estarían contentos los señores del ladrillo que chupan de las arcas públicas con estos contratos leoninos que el PP les firma y el PSOE les respeta. No es extraño que en Italia las basuras sean uno de los sectores clave que controla la mafia. No como en España ¿Verdad? No en España no, claro, y en Granada menos.

Publicado en El independiente de Granada el 19 de abril de 2018 

21 de febrero de 2018

La Seguridad Social tiene un agujero. Rajoy una taladradora

El jueves 22 hay convocada en Granada una nueva movilización en defensa del sistema público de pensiones. El lema: "Por unas pensiones dignas" está más que justificado: Rajoy, cumpliendo nuestras peores sospechas, ha convertido su famosa promesa de "garantizar una revalorización mínima del 0,25% de las pensiones" en un límite para dicha subida, dejando a los pensionistas con una subida nominal de dos o tres Euros (en el mejor de los casos) que, en términos reales, supone una pérdida cuatro veces mayor cercana al 1% (el IPC de 2017 fue del 1,1%)

Además, la gente sabe que Rajoy ha devorado en 5 años todo el fondo de reserva de la seguridad social. 60.000 millones que teníamos para momentos de necesidad, que costó dos décadas atesorar y que han desaparecido como lágrimas en la lluvia en manos de estos liberales replicantes que nos malgobiernan. ¿Era esto inevitable? ¿Acaso eran estos los momentos de necesidad para los que se creó ese fondo? No. En absoluto.

Para comprender lo que ha pasado, es fundamental recordar qué son las cotizaciones sociales. Son una parte del salario del trabajador que, en lugar de ser entregada a éste, es depositadas en la Tesorería de la Seguridad Social para el pago de las pensiones de los actuales trabajadores, como un mecanismo de solidaridad intergeneracional, con la confianza de que trabajadores futuros entregarán sus cotizaciones, para que los actuales puedan cobrar, en su día, su pensión. La cotización la hace automáticamente la empresa, detrayéndola del salario del trabajador.

La Seguridad Social tiene un agujero, es verdad, pero ese agujero se lo ha hecho la derecha española con una política antisocial de manual: recortar el salario a los trabajadores. Lo hicieron en 2013, cuando la Seguridad Social todavía tenía un fondo de reserva saludable, entregando a la clase empresarial un regalo en forma de rebaja en las cotizaciones de dos puntos: uno en 2013 y otro en 2014, lo que supone el ahorro de decenas de miles de millones en cotizaciones sociales para los señores de la CEOE.

El resultado, como es evidente, es que el flujo de ingresos en la caja de la seguridad social se redujo. Veamos algunos datos: en 2012, los ingresos por cotizaciones fueron 101.059 millones de Euros, aportados por 16.531.048 trabajadores activos. Esto deja una media de cotización de 6.113 Euros por trabajador. En 2017, tras la reforma del PP, las cotizaciones anuales se estiman en 107.872 millones. La cantidad cotizada ha subido, pero no tanto como el número de cotizantes, que ahora han pasado a ser 18.417.756. El resultado es que la cotización media ha pasado a ser de tan solo 5.857 Euros por trabajador y año. Teniendo en cuenta la subida del IPC, son 261 Euros anuales menos de cotización por trabajador. 261 Euros que debieron entrar en la caja común y no lo hicieron. 261 Euros, además, que nos pertenecían a nosotros, los trabajadores y que la reforma de la derecha entregó en forma de ahorro a la patronal. Una transferencia neta de riqueza de los trabajadores a los capitalistas ¿qué raro no? Para que luego digan que las ideologías han muerto.

En términos globales, esos 261 Euros, multiplicados por los 18 millones de trabajadores, 5 años después, suponen que en 2017 en la Seguridad Social dejaron de entrar casi 7.000 millones de Euros de cotizaciones. La mitad de todo lo que ha sacado Rajoy del fondo este año. Algo similar pasó en 2016 y en 2015... ¿Entienden ahora por qué hay un agujero en el sistema de la Seguridad Social? Porque lo ha hecho la derecha española. Si no se hubiera hecho, a estas alturas todavía podrían quedar más de 20.000 millones en el fondo de reserva. Por cierto, el artista artífice de este saqueo se llama De Guindos y los jerarcas europeos le han premiado haciéndole vicepresidente del Banco Central Europeo. Servir al capital puede no ser bonito, pero es rentable.

La caída de ingresos a la Seguridad Social por trabajador, que ha sido de un 4,27%, no se debe solo al regalo de parte de nuestras cotizaciones a los patronos. Además, el modelo de despido barato y desregulación, ha fomentado una contratación precaria en la que se cotiza menos. Una rebaja de cotizaciones que caracteriza el modelo precario de relaciones laborales de Granada. Si territorializamos a nuestra provincia la comparación anterior, descubrimos que hemos pasado de 291.548 trabajadores a una media de cotización anual de 4.496 Euros en 2012, a 326.105 trabajadores empleados en Granada con una media de cotización anual de 4.165 Euros. La caida de cotizaciones es de 337,62 Euros anuales en términos reales. Mucho mayor que los 261 la media estatal, pero aún mayor en términos comparativos, ya que en Granada los salarios son menores que en el conjunto del Estado. En Granada, la caída de cotizaciones ha sido del 7,5%. Esto supone, en último término, una forma de recorte salarial porque, recordemos, todo el dinero de las cotizaciones pertenece a los trabajadores y trabajadoras. Esto es así porque el modelo de contratación precaria es más intenso en los sectores de menor valor añadido (agrícola, hostelería, comercio...) donde más se explota a la gente, vaya, que es en lo que nos está especializando el modelo de desarrollo económico que han decidido reservar para Granada desde la UE a Susana Díaz, pasando por el PP de Madrid.

Díganme ustedes ahora si no tenemos motivos para luchar por las pensiones, nuestras pensiones, las que nos están robando. Y todo para que cada vez nos resulta más atractivo apartar un poco más de nuestros magros salarios para abrir un fondo de pensiones privado en los mismos bancos que rescataron con nuestro dinero. Como siempre, en el fondo, es todo cuestión de clase. 

No se olviden, el jueves a la una, en la Plaza del Carmen.

Publicado en www.elindependientedegranada.es el 21 de febdereo de 2018

15 de noviembre de 2017

Formación profesional: cada vez más lejos de Europa

El último informe de DAVOS en septiembre de 2017 situaba a España en el penúltimo lugar de la UE en capital humano.
A primera vista, se aprecia la brecha entre el nivel formativo de la población trabajadora española y la europea. Solo un 55% de la población española en edad de trabajar ha alcanzado al menos el nivel de segunda etapa de educación secundaria por un 75% de la media de la UE-28. Veinte puntos de diferencia que se convierten en treinta si nos comparamos con Alemania. Es un problema que no estamos apenas resolviendo. La brecha apenas se ha cerrado en las generaciones más jóvenes. En la banda de 25 a 34 años de edad, el porcentaje de españoles que han superado la secundaria sube al 64%, pero la media europea también sube hasta el 82%, por lo que la brecha (dieciocho puntos) permanece.
No obstante, la situación es aun peor, pues los elevados índices de población universitaria española, pesan mucho en la media y enmascaran la verdadera estructura, muy deficitaria, de la formación profesional-laboral en España, que, no lo olvidemos, es uno de los principales factores explicativos de nuestra baja productividad y empleabilidad. 
Tortella y Nuñez en El desarrollo de la España contemporánea, señalan este fenómeno como característico del sistema educativo español a largo de todo el siglo. Un sistema que ha sobredimensionado la educación universitaria abandonando la formación profesional y al que llegan a calificar de “elitista”:  
“España presenta unos niveles de educación superior menos deficitarios cuantitativamente pero inadecuados cualitativamente. El sistema educativo español ha tendido a ser elitista, ha sobreinvertido en  estudios universitarios […] Un déficit inicial de instrucción primaria se ha transformado, a día de hoy, en un déficit de graduados en bachillerato y enseñanzas técnicas […] el atraso de nuestro país es menos significativo cuantitativa que cualitativamente, en el ámbito de los estudios superiores.” 
En efecto, la estructura del sistema educativo español queda en evidencia al comparar los resultados con el resto de la Unión Europea. Según el “informe sobre capital humano” de Bancaja, empleando datos de 2011 (pero que poco habrán cambiado), el porcentaje de españoles con secundaria postobligatoria se halla entre los más bajos de Europa. Así, mientras que en licenciados universitarios en la generación más joven nos movemos en la banda del 40% junto con Holanda, Reino Unido, Francia, Bélgica o Suecia, es en la secundaria postobligatoria donde se aprecia el escalón: tan solo un 24% mientras la media de la Unión Europea se haya, de forma bastante uniforme por encima del 40% y rondando el 60% en países mucho más industrializados.
En síntesis, todos estos datos nos muestran una estructura educativa polarizada, con un 36% de la población que se queda en la secundaria obligatoria, con una muy baja capacitación laboral, y otro 40% que accede a la educación universitaria, mientras la formación técnica profesional se encuentra despoblada. El porcentaje de alumnos de Formación Profecional es de un ridículo 12% en España frente al 29% de media de la UE.
Sobre este escenario, es desolador saber que 30.000 jóvenes andaluces se quedaron sin plaza para estudiar formación profesional en el pasado curso, tal y como denunció el sindicato de educación de CCOO. Y en el presente curso, solo en la provincia de Granada han sido más de 5.700 los solicitantes de una plaza de formación profesional que se han quedado fuera porque la Junta de Andalucía no ofrece plazas suficientes de las especialidades deseadas. Nuestros jóvenes quieren formarse, pero el 42% no pueden hacerlo, pese a que el tejido productivo necesita buenos profesionales.
El delegado de educación en Granada se justifica diciendo que “la formación profesional no puede ser a demanda. Debe que ser en función de las necesidades del tejido productivo”. Pero esta mala excusa queda desacreditada por las reiteradas manifestaciones de la patronal que denuncian lo escaso, anticuado, burocratizado e inadecuado de la actual oferta de FP, para la que piden una reforma en profundidad. Es la actual oferta de formación profesional la que no esta adaptada al tejido productivo y mucho menos está preparando nuevas generaciones para la transformación y modernización de ese tejido productivo.
La realidad es que la formación profesional es cara. Que un laboratorio o un taller mecánico o de electrónica, representan una gran inversión. Además, los grupos han de ser necesariamente reducidos, con una baja ratio de alumnos por profesor. Por el contrario, llenar los aularios de la universidad con grupos masificados de cientos de futuros ilustres parados sale mucho más económico. Todo el mundo debe tener el derecho y la oportunidad de acceder a la universidad... pero no porque no haya alternativas atractivas.
Las cifras de matriculados en la FP pública han subido el último año pero solo porque se están vaciando los centros privados de unos alumnos cuyas familias tienen cada vez más difícil llegar a fin de mes. Mientras tanto, año a año, la formación profesional sigue siendo la gran olvidada de la inversión de la consejería de educación, y en el presente curso, 3 de cada 4 títulos de FP tuvieron escasez de plazas para la cantidad de jóvenes que querían adquirir una profesión.
Se requiere una reforma de calado de la formación profesional que se adapte a las necesidades actuales y prevea las futuras; que extienda las especialidades a todas las provincias. Prestigiarla, además, como de corresponde a una opción formativa de primer orden y comprometer un plan de inversiones que a medio plazo construya la red de FP que verdaderamente necesitamos para ponernos al nivel de Europa. Pero todo esto no puede hacerse con un gobierno de España que cada año recorta un poco más el presupuesto para educación, que en 2018 será de tan solo el 3,8% del PIB (el año anterior fue el 4% y en 2015 fue del 4,1%)
Parecen olvidar nuestros dirigentes andaluces que si invertir en educación es caro, mucho más lo es no hacerlo.
Publicado en elindependientedegranada.es el 14.dic.2017

26 de octubre de 2017

La Diputación de Granada promueve las pseudociencias

El día 2 de noviembre, estaré en la conferencia del profesor Mulet Salort sobre las pseudociencias. Forma parte del ciclo que organiza Granada Laica sobre "Conocimiento, Racionalidad y Laicismo" Una aportación más que necesaria en una sociedad que deriva hacia el comportamiento irracional, el pensamiento mágico y la política más guiada por las emociones y las identidades que por los proyectos políticos basados en un relato racional sobre la realidad y las alternativas posibles.
Este ciclo de conferencias tiene el apoyo de la Universidad de Granada a través del seminario Galileo Galilei. Bien por la UGR que hace así buen uso de las instalaciones pagadas por todos con el dinero público. Galileo, que sufrió en carne propia las consecuencias de defender la razón frente al pensamiento mágico - idealista - religioso - supersticioso de su época, habría estado orgulloso.


Mientras tanto, estos pasados días de octubre, se han desarrollado en Motril unas jornadas de "misterio" en la Costa Tropical. El único misterio, a mi entender, es cómo es posible que dos instituciones democráticas como la Diputación de Granada y el Ayuntamiento de Motril, dedican dinero público a promocionar el pensamiento mágico, la superstición y las pseudociencias.

Alguno pretenderá decir que esta es una actividad lúdica y de ocio que tiene que ver más con la fantasía que con la superstición. Falso. La entidad organizadora "MASIP" hace alarde de la divulgación pseudocientífica de la comunicación con los espíritus, de la ufología, la investigación sobre hombres lobo, la influencia de los extraterrestres en la historia, etc. A la par, una de las principales organizaciones invitadas, HEPTA, se presenta a sí misma como "un equipo formado por profesionales de distintas disciplinas que se dedica a la investigación de campo del fenómeno paranormal" Bajo una estética profesional no son más que otro grupo de defensores de la madre de todas las pseudociencias: la parapsicología, que no es más que una estafa. Jamás ha conseguido ningún "parapsicólogo" superar un test científico que demuestre los supuestos fenómenos que investigan. Pero ello no es obstáculo para que estos charlatanes se lucren dando conferencias, vendiendo libros o interviniendo en medios de comunicación.

A través de estas actividades se les está dando apoyo, financiación tribuna y credibilidad a las más atrasadas formas de superstición en nuestra sociedad, a la par que se destruye el marco de pensamiento racional. Al conocimiento objetivo. Se debilita el edificio colectivo, construido por siglos de esfuerzo y decenas de miles de personas, de la ciencia. Todo con la  con la malversada excusa de que "todos los puntos de vista son válidos", "todo es relativo" o "nadie tiene la verdad absoluta".

No. Esto no es libertad de expresión. No con dinero público. La Constitución establece en el artículo 44 que "Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.Cuando se emplea el dinero de mis impuestos en promocionar las pseudociencias, se está malversando. A alguien habrá que exigirle responsabilidades.

Es una grave irresponsabilidad política en los tiempos que corren corroer el edificio de la racionalidad científica. Lo es porque la española es una sociedad atrasada desde el punto de vista científico que no se puede permitir esos lujos. Pero lo es también porque en el reino del "todo vale" entran también soportes pseudocientíficos a cuestiones mucho más sensibles y peligrosas que el que algún ignorante pueda creer en los OVNIS o los fantasmas: desde cuestionar las vacunas (que pone en peligro la salud de todos) a defender teorías sobre el supremacismo racial o de género. Cuando todo vale, nada vale y se impone el más fuerte. Por eso siempre ha sido la izquierda la defensora de la razón y la derecha tan tolerante (o algo peor) con la superstición, lo irracional y lo mágico.

Resulta llamativo que las administraciones públicas se dediquen a promover el pensamiento mágico mientras la sociedad civil, gracias al elogiable esfuerzo de Granada Laica, hace todo lo contrario. Una vez más, la sociedad demuestra estar muy por delante de sus gobernantes.

15 de octubre de 2017

La Mina, realismo socialista. Una lectura obligada


"Lo hombres se vuelven para mirar al capataz., Sus caras están llenas de odio y desesperación. Algo irremediable se lee en sus ojos, en la protesta de sus manos que se agitan nerviosamente. Porque ahora no se trata de algo sin importancia, se trata de respirar"

Acabo de terminar "La Mina" de Armando López Salinas. El retrato trágico de la clase campesina y obrera de la España del "milagro" económico franquista de los años 50. Esta novela corta, que debería ser lectura obligada en cualquier instituto de secundaria andaluz, es casi una desconocida. Sin embargo, describe con gran lucidez fenómenos como la desigual propiedad de la tierra en Andalucía y sus consecuencias sociales, el drama de la emigración interior y la forma de vida de la clase obrera emigrada. Elementos que deberían conocer las generaciones que hoy, de nuevo, se ven forzadas a la emigración, aunque bajo condiciones mucho menos inhumanas.

No he podido leerla en mejor momento: justo después de estudiar la historia económica de  la España contemporánea. Lo que nos dicen los libros de texto: que la acumulación de capital en la España de posguerra se hizo a través de una explotación implacable de la clase que había perdido esa guerra, gracias, precisamente, al régimen impuesto por quienes la ganaron, lo refleja a la perfección el relato. No se trata ya de conceptos abstractos, sino del retrato personal del sacrificio de una generación entera que vivió en su propio país como en un gigantesco campo de trabajos forzados peninsular.

Pero sobre todo, este libro, a través de una cuidadosísima edición de AKAL (Aquí tenéis enlace a la web), permite al menos dos lecturas más: una, a través del estudio preliminar de David Becerra Mayor, que nos ofrece todo el contexto literario, económico, político y social de la novela. Desde las decisiones de política económica hasta el análisis sociológico del fenómeno migratorio de la posguerra, pasando por la propia situación del Partido Comunista en la época, del cual Armando López Salinas fue un destacado dirigente. La otra lectura, la hacemos a través de los 24 fragmentos censurados en su día por la dictadura para permitir la publicación de la novela. El preciso criterio con el que son cuidadosamente eliminadas del texto las referencias a la complicidad de la Iglesia, la prensa o el propio gobierno con los abusos del capital, así como cualquier referencia a la idea de agruparse los trabajadores es impresionante y nos ofrece un testimonio de primera mano de lo que suponía la opresión ideológica franquista.

Esta es una novela de auténtico realismo socialista (como gustaba denominarse al propio autor y no meramente social) que a través de alguno de los párrafos censurados, muestra explícitamente lo que es la plusvalía, las contradicciones de clase y las dificultades de la lucha obrera. Pese a ello, logró ser finalista del premio Nadal en 1959, lo que nos da una idea de su calidad literaria. Hoy, 60 años después de su publicación, sigue vigente y sigue conmoviendo con una prosa poética que no deja impasible y habla de las aspiraciones más básicas del ser humano: dignidad, identidad, paz, sentido... siempre con el telón de fondo de la lucha de clases reprimida "Se habían callado las perforadoras, y el silencio, como la ventosa de un pulpo, absorbía hasta el respirar de los hombres y de las máquinas. Era un silencio mineral, profundo, un silencio de siglos."

No se que más decir para convenceros de que la leáis. Yo le estoy muy agradecido a quien me insistió para que lo hiciera... espero vuestros comentarios.


2 de octubre de 2017

Del No-Referéndum catalán a la Asamblea Constituyente

Ayer en Cataluña tuvieron lugar dos importantes actos políticos. El primero, la demostración de fuerza de un pueblo catalán organizado y movilizado que ocupó y defendió colegios desde dos días antes, resistió el uso de la fuerza con ejemplar serenidad y celebró, bien que mal, una votación en la que se trasladaba el millonario respaldo a la propuesta independentista. El segundo, el del gobierno de España, que decidió hacer su propia demostración de fuerza con miles de policías y guardias civiles desplegados cerrando colegios, incautando urnas, sacando a la gente a rastras de los colegios y causando lesiones a más de 800 ciudadanos que realizaban un acto de desobediencia civil no violenta.

El referéndum de ayer en Cataluña no tiene validez jurídica, pues no hay marco constitucional ni legal que lo ampare. Tampoco tiene validez democrática pues el gobierno español se ha ocupado de hacer imposible cualquier garantía en el proceso (bloqueo de internet, cierre de colegios, etc.). Pero es que, además, una fracción muy significativa de población catalana, por estar en contra de la validez y de la propia celebración del referéndum, se ha negado a participar en él, distorsionándose así cualquier valor representativo de la votación. Lo que sí que tiene es un innegable valor político.

Todo esto es tan evidente, que el gobierno de España se podría haber limitado a explicar esto y negar todo reconocimiento legal al acto político de ayer. La mayoría de los gobiernos europeos lo habría respaldado. Pero no. Decidieron dar un espectáculo de represión policial y violación de derechos humanos sin precedentes en España... pero además un espectáculo estéril, pues al menos en tres de cada cuatro colegios, la ciudadanía acabó votando con normalidad. Entonces ¿Para qué los heridos? ¿Para qué las cargas? ¿Cuál era el objetivo de las intervenciones? ¿Por qué en unos colegios sí y en otros no? El gobierno sabía que es imposible ponerle puertas al campo de millones de personas organizadas. Entonces ¿Para qué la ineficaz intervención?

No son preguntas puramente retóricas. El hecho de que no haya una respuesta razonable a estas cuestiones, desvela que la motivación última de las actuaciones policiales era otra. En política el absurdo no existe. Las imágenes que han recorrido el mundo y que a todos los españoles de bien nos avergüenzan, son precisamente el objetivo que buscaba Rajoy. Dar una imagen de fortaleza y contundencia ante su electorado, el más radicalizado, el del "a por ellos" a quien preocupa menos que Cataluña se independice o no comparado con que el gobierno de España ponga en duda el carácter sagrado de la unidad nacional. Rajoy ya ha dado la espalda a la cuestión catalana y sólo se preocupa de la lectura interna de cara a su electorado, pensando en las elecciones de 2018 o 2019. Ese es el grado de irresponsabilidad de quien nos gobierna. Los radicales del españolismo entendido como pensamiento mágico-mítico, aún heredero de la España nacionalcatólica, estarán satisfechos de su presidente ejerciendo de guerrero del antifaz. Pero el resto estamos muertos de vergüenza y sentimos hoy, sobre todo, solidaridad y empatía por el pueblo catalán.

Por supuesto, todo esto se hubiera evitado con un referéndum pactado que preguntase honestamente a la población catalana. Eso sí, con las condiciones de la independencia bien claras. En lo que respecta al problemón del pago de la alarmante deuda, a la pérdida de la condición de miembros de la UE, la exposición a los mercados financieros globales, las condiciones de uso o peaje de las instalaciones del estado español (puertos, aeropuertos, etc.), las relaciones comerciales en las futuras fronteras o la situación fiscal en caso de posible permanencia (o no) de filiales de las empresas catalanas en el resto del territorio español, por decir algunas cosas.

Hoy por hoy, y debido al pensamiento miope y egoísta de la estrategia de partido del PP, los pocos puentes afectivo-identitarios que quedan entre España y Cataluña los está volando Rajoy a ritmo meteórico. Por supuesto que, del otro lado, la burguesía catalana está aportando lo suyo. Pero con eso ya contábamos. El caso es que por el camino de una separación traumática de España y Cataluña, todos tenemos mucho que perder. Especialmente los trabajadores. No digamos ya si se llega a una separación unilateral de facto y no reconocida.

Porque la independencia no es agitar una bandera en un balcón. Es la ruptura del marco jurídico común de las burguesías catalana y castellana (aquí los andaluces pintamos poco, como ya se ocupa de confirmar casi a diario Susana Díaz) Es verdad que para una parte muy significativa de la población son muy importantes los elementos simbólicos (bandera, himno, etc.) Pero en lo material, de lo que se trata es de quién y cómo recauda los impuestos y quién, cómo y en qué prioridades decide gastar lo recaudado, junto con la definición de políticas, fundamentalmente comerciales, que beneficiarán a unos sectores de la población y perjudicarán a otros.

Los contenidos materiales de la reivindicación independentista son los que preocupan a la burguesía catalana, que aspira a conseguir mejores cotas de competitividad internacional con menores impuestos y mayor margen para la innovación. Esto se puede pactar y, además, bien planteado, podría hasta aportar elementos positivos de arrastre sobre las economías del resto de comunidades autónomas. Marco para diferencias jurídicas no hay mucho en la UE. Además hay que resolver los elementos simbólicos e identitarios. Hay una salida: la de la República Federal de España, o incluso la Federación de Repúblicas Hispanas (no es lo mismo). Una ocasión para redefinir la política territorial, nuestra democracia y el poder de las oligarquías franquistas que dejó intacto la transición. No basta con una reforma. Sólo un proceso constituyente abierto puede dar respuesta a tantas inquietudes.

A estas alturas la única salida para mantener una relación común estable entre Cataluña y el resto de territorios, pasa por un proceso constituyente en línea federal y, por tanto, republicana... habrá a quien le choque, pero posiblemente, el mayor obstáculo a ese concepto de la "unidad nacional" que tanto preocupa a la derecha, lo constituye, a estas alturas, Felipe VI.

1 de agosto de 2017

Autopistas e impuestos, dos robos aprovechando el verano

Esta semana, en pleno ecuador veraniego, nos han robado dos veces (o al menos se ha tenido conocimiento de ello) pero no se ha enterado nadie... estábamos todos muy pendientes de la declaración de Ronaldo, de las elecciones del proceso constituyente de Venezuela y de las noticias de sucesos del telediario.

Pero mientras tanto, el gobierno ha iniciado el proceso de rescate de las autopistas de peaje. 3.500 millones de Euros de dinero público para las constructoras que se metieron al negocio de las autopistas y perdieron. Y ya se sabe que en el capitalismo de amiguetes del siglo XXI el capital nunca pierde.

Además, mientras mirábamos para otro lado, el ministro de hacienda ha informado en el Congreso de los escalofriantes datos del pago de impuestos en España. Resulta que las españolitas y españolitos medios venimos a pagar un 14,8% de impuestos vía IRPF, las empresas medianas y pequeñas,pagan, en promedio, un 12,2% de su resultado contable y la gran empresa, la que gana los millones por miles, paga un 7,3%. Menos de la mitad (en porcentaje) que los asalariados.

Nos están robando y nos dicen que hay que apretarse el cinturón.

Un par de observaciones solo: respecto al rescate de las autopistas, lo más grave es que el gobierno tiene previsto volver a sacarlas a licitación pública después de rescatarlas para que, una vez saneada la deuda, alguna empresa privada se haga con el negocio, estimado en más de 100 Millones de Euros anual de su explotación... ¿Increible? Solo para quien todavía no se haya enterado de que nos gobiernan los gestores de una mafia. Es la misma operación que han hecho que las cajas (que eran propiedad del pueblo español).

Uno podría pensar que si para una empresa privada es negocio pagar al gobierno X por quedarse una autopista para luego ganar con ella 2X o 3X o vaya usted a saber... sería fácil que las gestionara el gobierno y fuera el estado quien ingresara esos millones ¿No? Claro que sí, pero entonces no haría negocio el amiguete de la constructora de turno, que es para quien gobierna el PP (no para usted, para mi o para el interés general)

Respecto al pago de impuestos, lo primero, desmentir la gran falacia de la derecha que nos gobierna y manipula desde todos los medios comerciales: en España no se pagan muchos impuestos. Es mentira. De hecho, somos casi el país europeo que menos impuestos recauda, el 38,2% del PIB mientras en la UE-15 la media es del 45,5% del PIB. (tabla tomada de J.I Conde Los ingresos fiscales en España)
Ingresos fiscales en España y la Unión Europea
Lo que pasa es que la recaudación de impuestos en España es injusta. Pagamos más quienes menos tenemos, comparado con lo que pagan los más ricos y poderosos. El estado lo sostenemos básicamente los trabajadores y trabajadoras con nuestros impuestos. No los empresarios. En la actualidad, 4 de cada 5 euros de los ingresos del Estado provienen de la declaración personal de la Renta, el IVA o los impuestos especiales.

Esto siempre ha sido así. Pero además, entre PP y PSOE se han asegurado de agravar la injusticia del sistema fiscal español con la excusa de la crisis. Así, en estos años, las reformas fiscales de PP y PSOE bajo la falacia de que "en España se pagan demasiados impuestos" han servido para reducir a la mitad la aportación de las grandes empresas a las arcas públicas, mientras las de los salarios y, sobre todo, lo que pagamos a través del consumo mediante el IVA, no han dejado de subir.


Es toda una redistribución inversa de la riqueza a favor del capital. Y Montoro lo reconoce a boca llena en el Congreso, tan tranquilo. Sabe que todos estamos pendientes de otra cosa... de la desgracia de alguna familia, de lo mal que va el mundo lejos de aquí o de la polémica sobre si Ronaldo nos ha robado o no... una minucia comparado con lo que nos roba cada día el capital, protegido y auxiliado por estos gobiernos expertos en saquear nuestra riqueza.