15 de noviembre de 2017

Formación profesional: cada vez más lejos de Europa

El último informe de DAVOS en septiembre de 2017 situaba a España en el penúltimo lugar de la UE en capital humano.
A primera vista, se aprecia la brecha entre el nivel formativo de la población trabajadora española y la europea. Solo un 55% de la población española en edad de trabajar ha alcanzado al menos el nivel de segunda etapa de educación secundaria por un 75% de la media de la UE-28. Veinte puntos de diferencia que se convierten en treinta si nos comparamos con Alemania. Es un problema que no estamos apenas resolviendo. La brecha apenas se ha cerrado en las generaciones más jóvenes. En la banda de 25 a 34 años de edad, el porcentaje de españoles que han superado la secundaria sube al 64%, pero la media europea también sube hasta el 82%, por lo que la brecha (dieciocho puntos) permanece.
No obstante, la situación es aun peor, pues los elevados índices de población universitaria española, pesan mucho en la media y enmascaran la verdadera estructura, muy deficitaria, de la formación profesional-laboral en España, que, no lo olvidemos, es uno de los principales factores explicativos de nuestra baja productividad y empleabilidad. 
Tortella y Nuñez en El desarrollo de la España contemporánea, señalan este fenómeno como característico del sistema educativo español a largo de todo el siglo. Un sistema que ha sobredimensionado la educación universitaria abandonando la formación profesional y al que llegan a calificar de “elitista”:  
“España presenta unos niveles de educación superior menos deficitarios cuantitativamente pero inadecuados cualitativamente. El sistema educativo español ha tendido a ser elitista, ha sobreinvertido en  estudios universitarios […] Un déficit inicial de instrucción primaria se ha transformado, a día de hoy, en un déficit de graduados en bachillerato y enseñanzas técnicas […] el atraso de nuestro país es menos significativo cuantitativa que cualitativamente, en el ámbito de los estudios superiores.” 
En efecto, la estructura del sistema educativo español queda en evidencia al comparar los resultados con el resto de la Unión Europea. Según el “informe sobre capital humano” de Bancaja, empleando datos de 2011 (pero que poco habrán cambiado), el porcentaje de españoles con secundaria postobligatoria se halla entre los más bajos de Europa. Así, mientras que en licenciados universitarios en la generación más joven nos movemos en la banda del 40% junto con Holanda, Reino Unido, Francia, Bélgica o Suecia, es en la secundaria postobligatoria donde se aprecia el escalón: tan solo un 24% mientras la media de la Unión Europea se haya, de forma bastante uniforme por encima del 40% y rondando el 60% en países mucho más industrializados.
En síntesis, todos estos datos nos muestran una estructura educativa polarizada, con un 36% de la población que se queda en la secundaria obligatoria, con una muy baja capacitación laboral, y otro 40% que accede a la educación universitaria, mientras la formación técnica profesional se encuentra despoblada. El porcentaje de alumnos de Formación Profecional es de un ridículo 12% en España frente al 29% de media de la UE.
Sobre este escenario, es desolador saber que 30.000 jóvenes andaluces se quedaron sin plaza para estudiar formación profesional en el pasado curso, tal y como denunció el sindicato de educación de CCOO. Y en el presente curso, solo en la provincia de Granada han sido más de 5.700 los solicitantes de una plaza de formación profesional que se han quedado fuera porque la Junta de Andalucía no ofrece plazas suficientes de las especialidades deseadas. Nuestros jóvenes quieren formarse, pero el 42% no pueden hacerlo, pese a que el tejido productivo necesita buenos profesionales.
El delegado de educación en Granada se justifica diciendo que “la formación profesional no puede ser a demanda. Debe que ser en función de las necesidades del tejido productivo”. Pero esta mala excusa queda desacreditada por las reiteradas manifestaciones de la patronal que denuncian lo escaso, anticuado, burocratizado e inadecuado de la actual oferta de FP, para la que piden una reforma en profundidad. Es la actual oferta de formación profesional la que no esta adaptada al tejido productivo y mucho menos está preparando nuevas generaciones para la transformación y modernización de ese tejido productivo.
La realidad es que la formación profesional es cara. Que un laboratorio o un taller mecánico o de electrónica, representan una gran inversión. Además, los grupos han de ser necesariamente reducidos, con una baja ratio de alumnos por profesor. Por el contrario, llenar los aularios de la universidad con grupos masificados de cientos de futuros ilustres parados sale mucho más económico. Todo el mundo debe tener el derecho y la oportunidad de acceder a la universidad... pero no porque no haya alternativas atractivas.
Las cifras de matriculados en la FP pública han subido el último año pero solo porque se están vaciando los centros privados de unos alumnos cuyas familias tienen cada vez más difícil llegar a fin de mes. Mientras tanto, año a año, la formación profesional sigue siendo la gran olvidada de la inversión de la consejería de educación, y en el presente curso, 3 de cada 4 títulos de FP tuvieron escasez de plazas para la cantidad de jóvenes que querían adquirir una profesión.
Se requiere una reforma de calado de la formación profesional que se adapte a las necesidades actuales y prevea las futuras; que extienda las especialidades a todas las provincias. Prestigiarla, además, como de corresponde a una opción formativa de primer orden y comprometer un plan de inversiones que a medio plazo construya la red de FP que verdaderamente necesitamos para ponernos al nivel de Europa. Pero todo esto no puede hacerse con un gobierno de España que cada año recorta un poco más el presupuesto para educación, que en 2018 será de tan solo el 3,8% del PIB (el año anterior fue el 4% y en 2015 fue del 4,1%)
Parecen olvidar nuestros dirigentes andaluces que si invertir en educación es caro, mucho más lo es no hacerlo.
Publicado en elindependientedegranada.es el 14.dic.2017

26 de octubre de 2017

La Diputación de Granada promueve las pseudociencias

El día 2 de noviembre, estaré en la conferencia del profesor Mulet Salort sobre las pseudociencias. Forma parte del ciclo que organiza Granada Laica sobre "Conocimiento, Racionalidad y Laicismo" Una aportación más que necesaria en una sociedad que deriva hacia el comportamiento irracional, el pensamiento mágico y la política más guiada por las emociones y las identidades que por los proyectos políticos basados en un relato racional sobre la realidad y las alternativas posibles.
Este ciclo de conferencias tiene el apoyo de la Universidad de Granada a través del seminario Galileo Galilei. Bien por la UGR que hace así buen uso de las instalaciones pagadas por todos con el dinero público. Galileo, que sufrió en carne propia las consecuencias de defender la razón frente al pensamiento mágico - idealista - religioso - supersticioso de su época, habría estado orgulloso.


Mientras tanto, estos pasados días de octubre, se han desarrollado en Motril unas jornadas de "misterio" en la Costa Tropical. El único misterio, a mi entender, es cómo es posible que dos instituciones democráticas como la Diputación de Granada y el Ayuntamiento de Motril, dedican dinero público a promocionar el pensamiento mágico, la superstición y las pseudociencias.

Alguno pretenderá decir que esta es una actividad lúdica y de ocio que tiene que ver más con la fantasía que con la superstición. Falso. La entidad organizadora "MASIP" hace alarde de la divulgación pseudocientífica de la comunicación con los espíritus, de la ufología, la investigación sobre hombres lobo, la influencia de los extraterrestres en la historia, etc. A la par, una de las principales organizaciones invitadas, HEPTA, se presenta a sí misma como "un equipo formado por profesionales de distintas disciplinas que se dedica a la investigación de campo del fenómeno paranormal" Bajo una estética profesional no son más que otro grupo de defensores de la madre de todas las pseudociencias: la parapsicología, que no es más que una estafa. Jamás ha conseguido ningún "parapsicólogo" superar un test científico que demuestre los supuestos fenómenos que investigan. Pero ello no es obstáculo para que estos charlatanes se lucren dando conferencias, vendiendo libros o interviniendo en medios de comunicación.

A través de estas actividades se les está dando apoyo, financiación tribuna y credibilidad a las más atrasadas formas de superstición en nuestra sociedad, a la par que se destruye el marco de pensamiento racional. Al conocimiento objetivo. Se debilita el edificio colectivo, construido por siglos de esfuerzo y decenas de miles de personas, de la ciencia. Todo con la  con la malversada excusa de que "todos los puntos de vista son válidos", "todo es relativo" o "nadie tiene la verdad absoluta".

No. Esto no es libertad de expresión. No con dinero público. La Constitución establece en el artículo 44 que "Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.Cuando se emplea el dinero de mis impuestos en promocionar las pseudociencias, se está malversando. A alguien habrá que exigirle responsabilidades.

Es una grave irresponsabilidad política en los tiempos que corren corroer el edificio de la racionalidad científica. Lo es porque la española es una sociedad atrasada desde el punto de vista científico que no se puede permitir esos lujos. Pero lo es también porque en el reino del "todo vale" entran también soportes pseudocientíficos a cuestiones mucho más sensibles y peligrosas que el que algún ignorante pueda creer en los OVNIS o los fantasmas: desde cuestionar las vacunas (que pone en peligro la salud de todos) a defender teorías sobre el supremacismo racial o de género. Cuando todo vale, nada vale y se impone el más fuerte. Por eso siempre ha sido la izquierda la defensora de la razón y la derecha tan tolerante (o algo peor) con la superstición, lo irracional y lo mágico.

Resulta llamativo que las administraciones públicas se dediquen a promover el pensamiento mágico mientras la sociedad civil, gracias al elogiable esfuerzo de Granada Laica, hace todo lo contrario. Una vez más, la sociedad demuestra estar muy por delante de sus gobernantes.

15 de octubre de 2017

La Mina, realismo socialista. Una lectura obligada


"Lo hombres se vuelven para mirar al capataz., Sus caras están llenas de odio y desesperación. Algo irremediable se lee en sus ojos, en la protesta de sus manos que se agitan nerviosamente. Porque ahora no se trata de algo sin importancia, se trata de respirar"

Acabo de terminar "La Mina" de Armando López Salinas. El retrato trágico de la clase campesina y obrera de la España del "milagro" económico franquista de los años 50. Esta novela corta, que debería ser lectura obligada en cualquier instituto de secundaria andaluz, es casi una desconocida. Sin embargo, describe con gran lucidez fenómenos como la desigual propiedad de la tierra en Andalucía y sus consecuencias sociales, el drama de la emigración interior y la forma de vida de la clase obrera emigrada. Elementos que deberían conocer las generaciones que hoy, de nuevo, se ven forzadas a la emigración, aunque bajo condiciones mucho menos inhumanas.

No he podido leerla en mejor momento: justo después de estudiar la historia económica de  la España contemporánea. Lo que nos dicen los libros de texto: que la acumulación de capital en la España de posguerra se hizo a través de una explotación implacable de la clase que había perdido esa guerra, gracias, precisamente, al régimen impuesto por quienes la ganaron, lo refleja a la perfección el relato. No se trata ya de conceptos abstractos, sino del retrato personal del sacrificio de una generación entera que vivió en su propio país como en un gigantesco campo de trabajos forzados peninsular.

Pero sobre todo, este libro, a través de una cuidadosísima edición de AKAL (Aquí tenéis enlace a la web), permite al menos dos lecturas más: una, a través del estudio preliminar de David Becerra Mayor, que nos ofrece todo el contexto literario, económico, político y social de la novela. Desde las decisiones de política económica hasta el análisis sociológico del fenómeno migratorio de la posguerra, pasando por la propia situación del Partido Comunista en la época, del cual Armando López Salinas fue un destacado dirigente. La otra lectura, la hacemos a través de los 24 fragmentos censurados en su día por la dictadura para permitir la publicación de la novela. El preciso criterio con el que son cuidadosamente eliminadas del texto las referencias a la complicidad de la Iglesia, la prensa o el propio gobierno con los abusos del capital, así como cualquier referencia a la idea de agruparse los trabajadores es impresionante y nos ofrece un testimonio de primera mano de lo que suponía la opresión ideológica franquista.

Esta es una novela de auténtico realismo socialista (como gustaba denominarse al propio autor y no meramente social) que a través de alguno de los párrafos censurados, muestra explícitamente lo que es la plusvalía, las contradicciones de clase y las dificultades de la lucha obrera. Pese a ello, logró ser finalista del premio Nadal en 1959, lo que nos da una idea de su calidad literaria. Hoy, 60 años después de su publicación, sigue vigente y sigue conmoviendo con una prosa poética que no deja impasible y habla de las aspiraciones más básicas del ser humano: dignidad, identidad, paz, sentido... siempre con el telón de fondo de la lucha de clases reprimida "Se habían callado las perforadoras, y el silencio, como la ventosa de un pulpo, absorbía hasta el respirar de los hombres y de las máquinas. Era un silencio mineral, profundo, un silencio de siglos."

No se que más decir para convenceros de que la leáis. Yo le estoy muy agradecido a quien me insistió para que lo hiciera... espero vuestros comentarios.


2 de octubre de 2017

Del No-Referéndum catalán a la Asamblea Constituyente

Ayer en Cataluña tuvieron lugar dos importantes actos políticos. El primero, la demostración de fuerza de un pueblo catalán organizado y movilizado que ocupó y defendió colegios desde dos días antes, resistió el uso de la fuerza con ejemplar serenidad y celebró, bien que mal, una votación en la que se trasladaba el millonario respaldo a la propuesta independentista. El segundo, el del gobierno de España, que decidió hacer su propia demostración de fuerza con miles de policías y guardias civiles desplegados cerrando colegios, incautando urnas, sacando a la gente a rastras de los colegios y causando lesiones a más de 800 ciudadanos que realizaban un acto de desobediencia civil no violenta.

El referéndum de ayer en Cataluña no tiene validez jurídica, pues no hay marco constitucional ni legal que lo ampare. Tampoco tiene validez democrática pues el gobierno español se ha ocupado de hacer imposible cualquier garantía en el proceso (bloqueo de internet, cierre de colegios, etc.). Pero es que, además, una fracción muy significativa de población catalana, por estar en contra de la validez y de la propia celebración del referéndum, se ha negado a participar en él, distorsionándose así cualquier valor representativo de la votación. Lo que sí que tiene es un innegable valor político.

Todo esto es tan evidente, que el gobierno de España se podría haber limitado a explicar esto y negar todo reconocimiento legal al acto político de ayer. La mayoría de los gobiernos europeos lo habría respaldado. Pero no. Decidieron dar un espectáculo de represión policial y violación de derechos humanos sin precedentes en España... pero además un espectáculo estéril, pues al menos en tres de cada cuatro colegios, la ciudadanía acabó votando con normalidad. Entonces ¿Para qué los heridos? ¿Para qué las cargas? ¿Cuál era el objetivo de las intervenciones? ¿Por qué en unos colegios sí y en otros no? El gobierno sabía que es imposible ponerle puertas al campo de millones de personas organizadas. Entonces ¿Para qué la ineficaz intervención?

No son preguntas puramente retóricas. El hecho de que no haya una respuesta razonable a estas cuestiones, desvela que la motivación última de las actuaciones policiales era otra. En política el absurdo no existe. Las imágenes que han recorrido el mundo y que a todos los españoles de bien nos avergüenzan, son precisamente el objetivo que buscaba Rajoy. Dar una imagen de fortaleza y contundencia ante su electorado, el más radicalizado, el del "a por ellos" a quien preocupa menos que Cataluña se independice o no comparado con que el gobierno de España ponga en duda el carácter sagrado de la unidad nacional. Rajoy ya ha dado la espalda a la cuestión catalana y sólo se preocupa de la lectura interna de cara a su electorado, pensando en las elecciones de 2018 o 2019. Ese es el grado de irresponsabilidad de quien nos gobierna. Los radicales del españolismo entendido como pensamiento mágico-mítico, aún heredero de la España nacionalcatólica, estarán satisfechos de su presidente ejerciendo de guerrero del antifaz. Pero el resto estamos muertos de vergüenza y sentimos hoy, sobre todo, solidaridad y empatía por el pueblo catalán.

Por supuesto, todo esto se hubiera evitado con un referéndum pactado que preguntase honestamente a la población catalana. Eso sí, con las condiciones de la independencia bien claras. En lo que respecta al problemón del pago de la alarmante deuda, a la pérdida de la condición de miembros de la UE, la exposición a los mercados financieros globales, las condiciones de uso o peaje de las instalaciones del estado español (puertos, aeropuertos, etc.), las relaciones comerciales en las futuras fronteras o la situación fiscal en caso de posible permanencia (o no) de filiales de las empresas catalanas en el resto del territorio español, por decir algunas cosas.

Hoy por hoy, y debido al pensamiento miope y egoísta de la estrategia de partido del PP, los pocos puentes afectivo-identitarios que quedan entre España y Cataluña los está volando Rajoy a ritmo meteórico. Por supuesto que, del otro lado, la burguesía catalana está aportando lo suyo. Pero con eso ya contábamos. El caso es que por el camino de una separación traumática de España y Cataluña, todos tenemos mucho que perder. Especialmente los trabajadores. No digamos ya si se llega a una separación unilateral de facto y no reconocida.

Porque la independencia no es agitar una bandera en un balcón. Es la ruptura del marco jurídico común de las burguesías catalana y castellana (aquí los andaluces pintamos poco, como ya se ocupa de confirmar casi a diario Susana Díaz) Es verdad que para una parte muy significativa de la población son muy importantes los elementos simbólicos (bandera, himno, etc.) Pero en lo material, de lo que se trata es de quién y cómo recauda los impuestos y quién, cómo y en qué prioridades decide gastar lo recaudado, junto con la definición de políticas, fundamentalmente comerciales, que beneficiarán a unos sectores de la población y perjudicarán a otros.

Los contenidos materiales de la reivindicación independentista son los que preocupan a la burguesía catalana, que aspira a conseguir mejores cotas de competitividad internacional con menores impuestos y mayor margen para la innovación. Esto se puede pactar y, además, bien planteado, podría hasta aportar elementos positivos de arrastre sobre las economías del resto de comunidades autónomas. Marco para diferencias jurídicas no hay mucho en la UE. Además hay que resolver los elementos simbólicos e identitarios. Hay una salida: la de la República Federal de España, o incluso la Federación de Repúblicas Hispanas (no es lo mismo). Una ocasión para redefinir la política territorial, nuestra democracia y el poder de las oligarquías franquistas que dejó intacto la transición. No basta con una reforma. Sólo un proceso constituyente abierto puede dar respuesta a tantas inquietudes.

A estas alturas la única salida para mantener una relación común estable entre Cataluña y el resto de territorios, pasa por un proceso constituyente en línea federal y, por tanto, republicana... habrá a quien le choque, pero posiblemente, el mayor obstáculo a ese concepto de la "unidad nacional" que tanto preocupa a la derecha, lo constituye, a estas alturas, Felipe VI.

1 de agosto de 2017

Autopistas e impuestos, dos robos aprovechando el verano

Esta semana, en pleno ecuador veraniego, nos han robado dos veces (o al menos se ha tenido conocimiento de ello) pero no se ha enterado nadie... estábamos todos muy pendientes de la declaración de Ronaldo, de las elecciones del proceso constituyente de Venezuela y de las noticias de sucesos del telediario.

Pero mientras tanto, el gobierno ha iniciado el proceso de rescate de las autopistas de peaje. 3.500 millones de Euros de dinero público para las constructoras que se metieron al negocio de las autopistas y perdieron. Y ya se sabe que en el capitalismo de amiguetes del siglo XXI el capital nunca pierde.

Además, mientras mirábamos para otro lado, el ministro de hacienda ha informado en el Congreso de los escalofriantes datos del pago de impuestos en España. Resulta que las españolitas y españolitos medios venimos a pagar un 14,8% de impuestos vía IRPF, las empresas medianas y pequeñas,pagan, en promedio, un 12,2% de su resultado contable y la gran empresa, la que gana los millones por miles, paga un 7,3%. Menos de la mitad (en porcentaje) que los asalariados.

Nos están robando y nos dicen que hay que apretarse el cinturón.

Un par de observaciones solo: respecto al rescate de las autopistas, lo más grave es que el gobierno tiene previsto volver a sacarlas a licitación pública después de rescatarlas para que, una vez saneada la deuda, alguna empresa privada se haga con el negocio, estimado en más de 100 Millones de Euros anual de su explotación... ¿Increible? Solo para quien todavía no se haya enterado de que nos gobiernan los gestores de una mafia. Es la misma operación que han hecho que las cajas (que eran propiedad del pueblo español).

Uno podría pensar que si para una empresa privada es negocio pagar al gobierno X por quedarse una autopista para luego ganar con ella 2X o 3X o vaya usted a saber... sería fácil que las gestionara el gobierno y fuera el estado quien ingresara esos millones ¿No? Claro que sí, pero entonces no haría negocio el amiguete de la constructora de turno, que es para quien gobierna el PP (no para usted, para mi o para el interés general)

Respecto al pago de impuestos, lo primero, desmentir la gran falacia de la derecha que nos gobierna y manipula desde todos los medios comerciales: en España no se pagan muchos impuestos. Es mentira. De hecho, somos casi el país europeo que menos impuestos recauda, el 38,2% del PIB mientras en la UE-15 la media es del 45,5% del PIB. (tabla tomada de J.I Conde Los ingresos fiscales en España)
Ingresos fiscales en España y la Unión Europea
Lo que pasa es que la recaudación de impuestos en España es injusta. Pagamos más quienes menos tenemos, comparado con lo que pagan los más ricos y poderosos. El estado lo sostenemos básicamente los trabajadores y trabajadoras con nuestros impuestos. No los empresarios. En la actualidad, 4 de cada 5 euros de los ingresos del Estado provienen de la declaración personal de la Renta, el IVA o los impuestos especiales.

Esto siempre ha sido así. Pero además, entre PP y PSOE se han asegurado de agravar la injusticia del sistema fiscal español con la excusa de la crisis. Así, en estos años, las reformas fiscales de PP y PSOE bajo la falacia de que "en España se pagan demasiados impuestos" han servido para reducir a la mitad la aportación de las grandes empresas a las arcas públicas, mientras las de los salarios y, sobre todo, lo que pagamos a través del consumo mediante el IVA, no han dejado de subir.


Es toda una redistribución inversa de la riqueza a favor del capital. Y Montoro lo reconoce a boca llena en el Congreso, tan tranquilo. Sabe que todos estamos pendientes de otra cosa... de la desgracia de alguna familia, de lo mal que va el mundo lejos de aquí o de la polémica sobre si Ronaldo nos ha robado o no... una minucia comparado con lo que nos roba cada día el capital, protegido y auxiliado por estos gobiernos expertos en saquear nuestra riqueza.

24 de junio de 2017

Una República de Clase

Antonio Maillo, ayer en Granada, abogó por la unidad de todas las luchas con perspectiva de clase como estrategia para traer la Tercera República. Lo expresó con un ejemplo muy actual: "Tenemos en Andalucía médicos interinos precarios, a tiempo parcial, que encadenan decenas de contratos en distintos centros médicos en un sólo año. Tenemos también trabajadoras, de las que limpian los hoteles, sometidas a destajo y que cobran menos de 2€ por habitación y que se ven amenazadas de despido sólo por plantear cualquier tipo de mejora laboral. Si no hacemos comprender al médico interino y a las Kellis que su lucha es la misma, no estaremos construyendo el sujeto político del cambio".

Se trata por tanto de una apuesta metodológica que caracteriza el objetivo político que se pretende alcanzar. No una República como gran pacto social en el que entren alegremente de la mano sindicatos y grandes empresarios, bancos y desahuciados, población excluida y defraudadores fiscales... no. Se trata de una República como culminación de un proceso de toma de conciencia y empoderamiento de esa mayoría social que unos llaman 90%, otros la gente y nosotros, los comunistas, clase trabajadora. Ese tiene que ser el sujeto político que traiga la III República. De cada semilla, su árbol, como nos enseñó Gandhi. Y de una semilla de clase trabajadora, una República de trabajadores y trabajadoras.

En la construcción de ese sujeto político, pone Izquierda Unida, en voz de Maillo, la apuesta estratégica de futuro. La confluencia, que no proviene de "un pacto cupular entre las direcciones de los partidos de cara a las listas electorales de las próximas municipales", sino de una práctica de encontrarnos entre nosotros y con mucha gente en luchas concretas. Y proponer a esa gente que se una, que protagonice el cambio, poniendo a su disposición la experiencia y los aparatos de los partidos. Y también nuestra militancia, que tiene que formar parte del cambio.

La intervención tuvo lugar en el marco del debate organizado por la Unidad Cívica Andaluza por la República, junto al seminario de pensamiento crítico de la Universidad de Granada. Una mesa de excepción, de la que formaban parte también la Diputada por PODEMOS Ana Terrón y el dirigente del PSOE y miembro de Izquierda Socialista Juan Antonio Pérez Tapias... el espíritu de una posible confluencia de cara a las elecciones municipales flotaba en el ambiente. Un ambiente que fue necesario precisar con una pregunta que Maillo dejó en el aire para que fuera recogida por la militancia del PSOE que todavía aspira a construir el socialismo: "Tanto PODEMOS como Izquierda Unida hemos dado el paso de dar por amortizada la transición del 78 y apostar por un cambio de régimen ¿Va a acompañarnos el PSOE o va a seguir apuntalando el régimen?

20 de abril de 2017

Plan andaluz de soberanía energética

Andalucía padece un modelo energético anticuado, ineficiente, ruinoso para nuestra economía y dependiente. Para colmo, la generación de energía renovable en nuestra comunidad se encuentra en pleno retroceso, por mucho que la propaganda del régimen susanista se empeñe en transmitir lo contrario.

Para Izquierda Unida, el cambio de modelo energético forma parte del tronco central del cambio de modelo productivo que requiere Andalucía.

Andalucía, en primer lugar, no ha sido capaz hasta ahora de despegarse de un modelo económico muy intenso en consumo energético, pero que, además, cada vez es menos eficiente. Así, la intensidad energética primaria (consumo de energía por cada millón de euros de producto interior bruto) de Andalucía, se encuentra estancada en los mismos parámetros que antes de la crisis, en el año 2000, pero este consumo de energía primaria se realiza para alcanzar un consumo de energía final que es un 15% menos intenso que el que realizábamos en aquel año. Es decir: que consumimos energía con la misma intensidad para satisfacer una demanda un 15% menos intensa.

Ese consumo energético es, además, muy contaminante, pues Andalucía basa el 81% de toda la energía que consumimos en los combustibles fósiles: un 16,1% en carbón; 44.1% en petróleo y sus derivados y un 20.9% en gas natural, que nos dice la propaganda que es muy limpio, pero que libera gases de efecto invernadero como cualquier otro combustible fósil. La imagen de la Andalucía renovable con sus molinitos de viento y sus placas solares sólo sirve para los prospectos electorales. La emisión de gases de efecto invernadero ha vuelto a crecer el año pasado, tan pronto ha vuelto a crecer el PIB, y el incumplimiento de los compromisos del protocolo de Kyoto ya ni es noticia por lo habitual.

Es, además, un modelo dependiente, pues Andalucía sólo es capaz de producir el 17% de toda la energía que consumimos. Tenemos que comprar en el exterior de nuestra comunidad petróleo, carbón, gas y hasta electricidad para satisfacer más de uno de cada 5 de los kilovatios que consumimos. Una decisión económica o política ajena a nuestro control, podría condenarnos a una crisis energética sobrevenida por desabastecimiento de efectos catastróficos.

Lógicamente, esta dependencia material supone un quebranto económico considerable. Cada año, los andaluces dedicamos más de 10.000 millones de Euros a comprar energía fuera de nuestra comunidad. Es una cantidad que representa el 7% del PIB andaluz; equivalente a un tercio de todo el presupuesto de la Junta de Andalucía y más del doble del gasto en educación pública. Todo ese dinero desaparece cada año de nuestra tierra sólo porque mantenemos este modelo energético obsoleto, dependiente, contaminante y ruinoso.

La respuesta lógica a esta situación sería un plan de soberanía energética para Andalucía, planificado y financiado desde los poderes públicos y que permitiera en un plazo razonable (¿10 años?) revertir esta situación.

Pero no es eso lo que está haciendo el gobierno andaluz. En el sector residencial, responsable del 16% de consumo de energía, las únicas medidas serias que se han puesto en marcha para la reducción del consumo energético, datan del breve periodo en que IU fue responsable de la Consejería de Fomento y Vivienda. En la actualidad, esos planes están parados o abandonados. En materia de transporte, el sector que devora el 37.3% del consumo energético, se ha paralizado la Ley Andaluza de movilidad sostenible, planteada también por IU y que aborda desde la reducción de demanda de movilidad al fomento del transporte público o no motorizado.

Las ayudas a la generación renovable, al autoconsumo o a la micro generación municipal, cooperativa o social, no existen. Ni se las espera con este PSOE tan liberal en el gobierno. En lugar de eso, se deja que la mano del mercado lo resuelva todo. Y esa mano, con Rajoy el consentido meciendo la cuna desde Madrid, no hace sino favorecer el desmantelamiento de la generación renovable. Así, en Andalucía, hemos retrocedido en los dos últimos años más de un 10% en generación de energía renovable desde el máximo alcanzado en 2013 y el cierre del año 2016 probablemente se acerque a la cifra alcanzada en 2011.

¿Qué es un plan de soberanía energética para Andalucía?

Es, ante todo, un gran pacto político y social por un cambio de modelo. No podemos seguir haciendo las cosas como hasta ahora. Tienen que cambiar planteamientos relacionados con la generación, distribución y consumo de energía, pero también con el urbanismo y el transporte, la forma de construir y, en gran medida, la forma de consumir no sólo energía.

Algunos elementos clave:
  • Adopción del modelo de generación-consumo distribuidos (smart grid energética)
  • Fomento activo a la micro generación y a la generación social (municipal, cooperativa, etc.)
  • Planificación de grandes instalaciones renovables (eólicas, termosolares, fotovoltaicas) con reserva para la titularidad pública de los emplazamientos privilegiados  de excepcional rendimiento, que deben considerarse patrimonio andaluz.
  • Planificación de inversiones para el transporte sostenible con prioridad al ferrocarril y cercanías, red de centros logísticos y red ciclista.
  • Programa de reducción del consumo energético en la edificación.
  • Intervención en el mercado para favorecer los canales cortos de comercialización y el consumo de productos locales. Reducción del consumo de productos de larga distancia.
El informe IRENA (Agencia Internacional para la Energía Renovable) "Rethinking Energy" ofrece dos datos que deberían hacer pensar y actuar con rapidez a cualquier gobernante andaluz: los costes de instalación de la energía fotovoltaica se han reducido a la mitad desde 2010, mientras que los costes de la eólica se han reducido un 25%. Además, cada MW instalado de energía renovable crea un empleo anual (el triple que las energías no renovables). China, Estados Unidos y Alemania se han lanzado a la carrera de construir una gran red de centrales fotovoltaicas. Justo en el momento en el que Rajoy les ha subido los impuestos para desincentivar su construcción ¿Dónde está Andalucía en todo esto? No está porque no hay política energética propia en Andalucía.

Con tiempos de recuperación del capital invertido que oscilan entre los 5 y los 8 años, no hay excusa para eludir la inversión pública en este sector. Según una primera aproximación, meramente cualitativa, un plan de inversiones públicas que dedicara 1.000 millones de Euros (el 3% del presupuesto andaluz) durante los próximos 10 años, permitiría instalar 5.000 MW de potencia, creando otros tantos puestos de trabajo y, sobre todo, compensando en un 10% el déficit energético andaluz y la dependencia del exterior, evitando la salida de Andalucía de más de 1.000 Millones de Euros anuales.

Un plan andaluz de soberanía energética mejoraría nuestra calidad ambiental, crearía empleo, reduciría la dependencia del exterior y mejoraría la economía andaluza en su conjunto. Sólo falta voluntad política. Máxime, considerando los factores climáticos y geográficos que hacen de Andalucía un emplazamiento privilegiado para las renovables.

El mundo se ha lanzado ya a la revolución de la energía renovable. En 2013, las inversiones en nuevas instalaciones energéticas renovables superaron por primera vez a las nuevas instalaciones no renovables. Mientras tanto, nuestro modelo energético sigue anclado en el pasado. No permitamos que Andalucía pierda (también) este tren.

7 de abril de 2017

El partido que queremos

En puertas del Congreso del Partido Comunista en Andalucía, se han lanzado varios nombres para encabezar la nueva dirección, pero poco o nada sabemos del proyecto de trabajo que tales candidaturas y sus equipos plantean. Se aduce que la línea política ya se ha marcado en la primera fase del congreso. En consecuencia, bastaría ahora con un congreso "de trámite" casi sin debate.

Este es un argumento falaz, pues precisamente por lo trascendente del momento político, se echa en falta la expresión precisa y honesta de qué se quiere hacer y de cómo se quiere hacer: pasar de las declaraciones nominales de principios y objetivos aprobados en la primera fase del congreso, a la propuesta operativa de planes, métodos de trabajo y modelos organizativos, así como de las prioridades internas y externas, a raíz del análisis de la realidad concreta. ¿Es mucho pedir?

Yo, a ese ejercicio, le llamo identificar el partido que queremos.

En síntesis, el partido comunista que queremos es una organización de militantes implicados en la construcción de una red de sujetos revolucionarios con perspectiva de clase.

Vayamos por partes:

1. El Partido que queremos.
Porque no es el que tenemos. Desde hace años el partido no viene haciendo su trabajo. Hace cosas, pero son otras cosas. La militancia no está siendo organizada para intervenir en los frentes de masas. Algo imposible, pues tampoco se identifican previamente esos frentes de masas. Las pocas veces que se ha hecho, se ha llevado a cabo de una forma artificial y postiza, pretendiendo sustituir los movimientos con nuevos sujetos en lugar de trabajar y ganar hegemonía desde dentro de los ya existentes.
El partido realmente existente dedica demasiada energía a garantizar la ubicación de sus líderes en las instituciones en lugar de organizar a la clase trabajadora fuera de las instituciones. Demasiada energía a replicar el funcionamiento típico de los partidos del sistema: secretarías idénticas a áreas de elaboración programática, encuentros de cargos públicos, los mismos debates duplicados, los mismos órganos con estructura electoral (circunscripciones)... hasta el punto que son muchos militantes los que acaban preguntándonos: ¿Qué sentido tiene mantener dos estructuras que se dedican a hacer las mismas cosas?
Lo que ocurre, sencillamente, es que en estos momentos el partido comunista no está haciendo el trabajo de organizar a la clase trabajadora. Por eso, este partido que tenemos no es el partido que queremos tener.

2. Una organización de militantes.
La primera tarea del partido es recuperar el valor de su militancia. Nuestros camaradas, cuando se afiliaron, lo hicieron por algún motivo ¿no? Y están insertos en alguna o varias realidades sociales: laboral, de barrio, cultural, educativa... ¿Qué incidencia pueden tener en ese ámbito? ¿Qué capacidad de intervención? ¿Qué inquietudes pueden ser canalizadas por el partido? Que cada cual se pregunte cuándo fue la última vez que un dirigente del partido habló con el o ella y analizaron juntos en qué frente de intervención política o social era más oportuna su intervención.
Dirigentes que en lugar de reunir a la militancia para hablarle, se reúnan con la militancia para escucharla y canalizar a través del partido sus inquietudes y su potencial. Militancia organizada no como reflejo de los órganos de IU (asambleas paralelas) sino en función del sector de intervención política.

3. Implicados en la construcción de una red de sujetos revolucionarios.
Porque el partido no es el sujeto revolucionario. El sujeto revolucionario (cuando exista) será la clase trabajadora organizada en múltiples movimientos, organizaciones y grupos, protagonistas del cambio. No como una amalgama informe, sino como una red cohesionada por un programa y acción comunes. Esos sujetos están naciendo (y muriendo) cada día: en las organizaciones de parados, movimientos estudiantiles, feministas, de barrio, experiencias sindicales, movimientos de precarios, de protesta, de cultura alternativa, solidarios, ecologistas... pero el partido no está en ellos.
Si acaso, existen personas implicadas en esos sujetos que son militantes del partido. Muy distinto a militantes del partido que intervienen desde esos sujetos. Distinto también, como antes decía, a organizaciones creadas sólo con miembros del partido y que se limiten a sumar otras siglas más a la red, pero sin mezclarnos con nadie. Por este camino, cuando llegue el momento revolucionario, nos pillará reunidos.

4. Con perspectiva de clase.
Porque no toda organización ni reivindicación sirve, como tampoco sirve un relato que no refleje la realidad.
La perspectiva de clase pasa por el reconocimiento de la realidad actual, abandonando la repetición, como un mantra, de las categorías y análisis de hace 50, 100 o 150 años. Hoy, la clase es más condición sociolaboral que laboral sólo. Hoy, la clase es más barrio que fábrica.  Hoy, la clase es padecer las consecuencias de la agresión ecológica frente a quienes se enriquecen con ella. Hoy es cuestión de clase la garantía de irrelevancia de una libertad de expresión, acompañada de una comunicación mercantilizada.
Pero la perspectiva de clase quien tiene que tenerla no es un dirigente ni un documento, sino toda la militancia. Adquirir y profundizar en la perspectiva de clase requiere formación y debate político e ideológico. Divulgación de las grandes elaboraciones críticas del capitalismo. También educación de la militancia en la capacidad de análisis de la realidad concreta para guiar nuestra acción.
A todos los niveles, son estas las prioridades que debería marcarse una nueva dirección para guiar el partido en esta nueva etapa. Máxime cuando se anuncian confluencias electorales y sociopolíticas en las que cada vez va a contar menos el logotipo y las siglas y más la claridad de ideas y el prestigio militante de quienes las esgrimen. En las que la hegemonía se va a tener que ganar debate a debate, acción a acción, campaña a campaña… y la disyuntiva no es cualquier cosa, pues la ingente masa de descontentos se tiene que definir entre una serie de reformas radicales que se limiten a reparar el régimen, frente a la construcción del socialismo que defendemos, entre otros, los militantes comunistas.

El partido comunista que queremos es una organización de militantes implicados en la construcción de una red de sujetos revolucionarios con perspectiva de clase.

El partido que queremos es uno capaz de ganar este momento histórico. Ese es el debate y no menos el que nos interesa en esta fase congresual.

28 de marzo de 2017

Un ejército de Ninis para salvarnos a todos

Andalucía, con un paro juvenil del 59% y un abandono escolar temprano del 25%, tiene el record de España absoluto en producción de ninis. Nuestros jóvenes dejan los estudios para irse al paro. No es que en el resto de España la situación sea ideal, pero las cifras son algo menos escandalosas: 19,4% de abandono escolar temprano y 42% de desempleo juvenil. Alto, sí, pero con un abismo de 17 puntos por medio respecto a Andalucía que evidencia el desierto laboral con el que choca nuestra juventud.

Presume la señora consejera de educación del éxito del gobierno andaluz al haber conseguido reducir ese abandono escolar temprano, pues hace 10 años era un 35%. Es cierto. La cifra mejora... lo que no dice la señora consejera es que en aquel lejano 2007, el paro juvenil en Andalucía era del un 24% y que ha subido un 250%. Muchos jóvenes dejaban los estudios, sí, pero era para irse al empleo fácil en la hostelería, el comercio o, sobre todo, la construcción y sectores satélites. Ahora, la cuarta parte de la juventud andaluza está dando un salto alarmante de los pupitres del instituto a las placetas de los barrios.

Son conscientes de que el mismo futuro de mierda les aguarda estudien o no. Eso sí, librándose en el segundo caso de tener que madrugar y aburrirse en clase. Porque hoy en día, estudiar es un pasaporte para la explotación, la precariedad, la emigración o todo eso junto. Me cuenta un amigo, recién licenciado en Física y bastante brillante, que trabaja 10 horas diarias como programador para una gran empresa; que se ha tenido que cambiar de ciudad para lograr el empleo y que cobra menos de 850 Euros mensuales. En cambio, los chavales de mi barrio que se han montado un interior de marihuana en casa, ya son mileuristas sin selectividad ni nada. ¿Desde qué superioridad moral o cálculo racional va a venir un funcionario a explicarles que su decisión es incorrecta?
Sin llegar a esos extremos, ocultos en los bloques de viviendas, charlando en las plazas o dispersos en el ámbito rural, hay decenas de miles de jóvenes pasando ociosos cada día. Solo esperan alcanzar un subsidio, un curro ocasional o algo parecido que les de un dinerillo para el fin de semana o para comprar alguna de las cosas que ven por la tele. Ese es su proyecto de vida por ahora. Y llevan ya años así. Se han criado en eso, porque van ya 10 años de crisis.

Seamos conscientes de la profundidad del problema que tenemos en Andalucía con esta generación perdida. Jóvenes de hoy que tenían siete o diez años cuando sus padres quedaron en paro en 2007 y que no han conocido otra cosa que la escasez y la ausencia de futuro; que han asimilado que el esfuerzo no alcanza recompensa. Esta sociedad les ha educado para catedráticos de nihilismo hedonista. ¿Cómo vamos a reciclar a estos chicos y chicas? Salvando las distancias, en Colombia, los hijos de la guerra que han militado en la guerrilla o en los paramilitares, van a participar en programas de reinserción específicos. Es necesario, pues se han formado como personas en un entorno patológico de violencia y sus modelos cognitivos y de conducta son inapropiados para la vida civil. Asimilemos la papeleta que tenemos con esta masa de jóvenes que llevan años sin estudiar ni hacer un trabajo serio, sin respetar un horario, sin tener que acatar disciplina alguna, sin realizar esfuerzos frustrantes para superarse a sí mismos... tratados por esta sociedad como si fueran prescindibles, inútiles y sin otro valor que su (escasa) capacidad de consumo.

Desde la izquierda, se impone un programa de acción en varios frentes. El primero, pelear con denuedo con los gobiernos para lograr planes de empleo juvenil de emergencia. Pero de empleo de verdad, no de quince días, que requiera esfuerzo, tenga valor y ofrezca recompensas. El segundo, recuperar el carácter público y con tasas asequibles de toda la educación superior junto a una reforma profunda de la formación profesional que amplíe tanto los centros como la oferta de especialidades, para hacerla más diversa y adecuada. El tercero, una política de inspección laboral que detecte el fraude generalizado en esos puestos de trabajo a los que aspira la juventud, que son en los que se concentra el abuso y la explotación ilegal. Sólo entonces podrá aprovechar esta generación los puestos de trabajo que se creen en un cambio de modelo productivo del que todo el mundo habla pero que sólo la izquierda concreta.

Pero la primera tarea de la izquierda es despertar la rebeldía en esta generación. Devolverle su autoestima e ilusionarla con un futuro mejor que esperar la pensión no contributiva viendo MYHYV en el sofá de los padres. Ellos y ellas están llenos de capacidades. Es la sociedad la que ha fallado. Son tratados por el sistema como "excedente de mano de obra" cuando en realidad es el capitalismo quien muestra incapacidad para el uso eficiente de los recursos, incluidos los humanos. Se impone la urgencia de un ambicioso programa de intervención social con la juventud que incluya democracia participativa, ocio creativo, cultura crítica, creación de cooperativas, formación de redes de apoyo mutuo y mejora de los barrios, desarrollo de formas de comunicación propias… facilitar el despertar de la juventud. Tenemos algunos ayuntamientos para empezar a hacerlo ¿Empezamos?

¿Y si los ninis son la solución? ¿Y si los ninis son el futuro? Esta generación necesita pasar de estar en las plazas a ocuparlas, de chatear en las redes a hacerlas arder. Convertirse en sujeto político y decir que ya está bien. Convertirse de masa informe en ejército de ninis dispuestos a tomar lo que les pertenece. Son nuestros jóvenes, son los hijos e hijas de la clase trabajadora. ¿Hay alguna tarea más importante? Cuestión de clase.

Publicado el 27 de marzo de 2017 en www.elindependientedegranada.es

21 de marzo de 2017

10 indicadores: así han sido estos 2 años de Susana Diaz en Andalucía

Pasados ya dos años de las elecciones andaluzas de marzo de 2015 que hicieron presidenta a Susana Diaz, el balance de Andalucía y de Granada no puede ser más decepcionante. Padecemos un gobierno incapaz, despreocupado de los verdaderos problemas de los andaluces. Un gobierno que contempla pasivamente como Andalucía pierde terreno respecto al resto de España y se hunde como una de las regiones más atrasadas de Europa:

  1. Entre 2015 y 2016 la brecha de renta entre los andaluces y el resto de los españoles ha crecido un 4,6%, pasando de 5,937 a 6,210 Euros.
  2. Según la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza, la tasa de personas en riesgo de pobreza y exclusión ha pasado del 38% al 43%. Ya son más de 1 millón los andaluces cuyas familias viven con menos de 332€ al mes por persona.
  3. No se resuelve el drama del paro. Así, en el último año, han crecido en la provincia de Granada el número de familias con todos sus miembros activos en paro, que han pasado de 43.900 a 45.700 en el último año.
  4. El poco empleo que se crea es precario y la tasa de temporalidad laboral en Andalucía alcanza ya al 35% de los trabajadores, más de un tercio, mientras en el conjunto de España es del 26%.
  5. Fruto de la precariedad laboral, con trabajadores menos preparados, discontinuos e inseguros en su empleo, aumentan los accidentes de trabajo que han pasado en el último año de 97 a 105 en la provincia de Granada.
  6. Un modelo económico basado en la reducción de costes laborales y en la sobre explotación. Con un nivel salarial en Andalucía que es un 11,2% menor que en conjunto de España. Así, el coste salarial medio en España es de 2.010 € y en Andalucía de tan sólo 1.785€ mensuales. Un diferencial que lejos de resolverse, empeora, pues en el último año los trabajadores andaluces hemos visto reducirse un 1,2% esta referencia del nivel salarial, que era, a principios de 2015, de 1.808 € /mes.
  7. Sectores clave del futuro económico andaluz, como podría ser el de las Energías Renovables están en abierto retroceso. En estos dos años de gobierno de Susana Diaz, la generación energética renovable en Andalucía ha caído un 14%, de 14.000 Gwh a 12.000 Gwh. En ese mismo periodo nuestras emisiones de CO2 han crecido un 12%, vulnerando todos los acuerdos del protocolo de Kyoto.
  8. Las PYMES y las familias no acceden al crédito y esto contribuye a paralizar la economía. Susana Diaz se negó a crear la banca pública que reclamaba IU y ello provocó la ruptura del gobierno andaluz. El resultado es que, dos años después, el crédito en Andalucía ha retrocedido un 6,4% y un 9% en Granada, bajando, en sólo 2 años de 18.199 a 16.645 millones de Euros.
  9. Otro sector económico de futuro, el de la agricultura ecológica, se encuentra estancado. Hoy se cultivan en ecológico las mismas hectáreas que hace 5 años en Andalucía y la respuesta de Susana Diaz es impedir el acceso de los cultivos ecológicos de frutales de secano de Almería y Granada a unas ayudas vitales para la supervivencia de las explotaciones de miles de familias agricultoras.
  10. Finalmente, este gobierno es también incapaz de resolver el atraso de la educación en Andalucía con respecto al resto de España. Con un paro juvenil descontrolado del 59%, nuestros jóvenes no ven en la educación una posibilidad de futuro, y tenemos la tasa de abandono escolar temprano más alta de España, un 25% frente al 20% de media estatal. Récord simultáneo de paro juvenil y de abandono escolar. La sociedad llena de NiNis es la marca del gobierno del PSOE en Andalucía. La marca Susana Diaz.

23 de febrero de 2017

22 meses sin tren... y subiendo

Si hubiera voluntad política, Granada tendría tren funcionando en estos momentos.

En primer lugar, podrían haber optado por mejorar los escasos 50 kilómetros de la conexión con Moreda y de ahí a Puertollano para, sin mayores inversiones, ponernos a los granadinos un tren de altas prestaciones que nos llevara en menos de 3 horas a Madrid desde hace años. Esto habría sido más rápido, más ecológico, costando la inversión cerca de una décima parte de lo que está costando la obra del noAVE Antequera-Granada y, además, los costes de los futuros billetes habrían sido la mitad. Pero claro, esto sería hacer las cosas bien y, sobre todo, haber roto las contratas de obras multimillonarias de más de uno.

En segundo lugar, ya puestos al depropósito de llevarnos a Antequera a coger el AVE (y hacer más de 550 Km. para ir a Madrid, cuando Granada está a sólo 430Km. de la capital) podrían haber planificado las obras y su financiación con la suficiente eficacia como para que ya estuviera hecho el tramo más complejo, el de la variante de Loja. O al menos para que en estos momentos se estuviera ejecutando. Pero no: tenían que hacer pasar el AVE (que no es un AVE) por un tunel del siglo XIX, atravesando un pueblo y por vía única, con el desastre que será esto para el tráfico ferroviario en forma de lentitud, esperas, demoras, problemas de seguridad, etc.

En tercer lugar, rebajando ya nuestras espectativas al infimo nivel moral y mental de nuestros gobernantes, se podrían haber planificado las obras de forma que no se interrumpiera el tráfico; con turnos reforzados, con desvíos... pero tampoco. Era mejor cortar el tráfico ferroviario en Granada porque total, como eran sólo seis meses, nos dijeron hace dos años... 22 meses sin tren y subiendo.

Pero es que, aun dando todo esto por perdido, nadie se explica por qué las obras en Loja conllevan que no puedan ir trenes hacia el Norte, hacia Madrid, Valencia, Barcelona, etc. por Moreda. Que es lo que están haciendo los trenes desde Almería ahora mismo, mientras usted lee esto. Porque no dejar ir trenes hacia Moreda porque se está haciendo una obra en Loja es como el que se rasca la espalda porque le duele la cabeza. Pero no. Por una decisión arbitraria, se deja a Granada sin tren. Ni siquiera por Moreda.

El que quiera tomar un tren, se va a la estación y allí le montan en un autobus y se lo llevan a Antequera al módico precio de 6 millones de Euros, 6 que llevan ya gastados los máquinas del ministerio de Fomento en autobuses en estos 2 dolorosos años... ¿Sabe usted por qué? Pues porque no son suyos. Porque esos 6 millones son nuestros, de los granadinos que padecemos este gobierno de ineptos. Digo de los granandinos, porque en los presupuestos del estado, este gasto grotesco de los autobuses a Antequera aparece como "inversión en Granada"... que les tenemos que agradecer la atención, vaya.

Demos todo esto por perdido. Asumamos que no han hecho ni lo mejor, ni lo bueno, ni lo regular ni lo malo siquiera... que nos tenemos que conformar con lo nefasto... ¡Al menos tendremos AVE! Tampoco. Porque un tren que por vía única y en un trazado arcaico tarda una hora en llegar a Antequera no es un AVE. Es un tranvía a Antequera para ir allí a coger el AVE de verdad. Eso sí: la chapuza incluye una estación en superficie y la entrada del tren en la ciudad por "toico mitá la Chana", que decimos por aquí, condenando a toda la parte Norte de Granada a vivir por siempre separada y perdiendo 250,000 metros cuadrados de terreno urbano (25 campos de futbol) que tenían que haber sido bulevares, parques, equipamientos y alguna que otra vivienda protegida.

Primera mentira: Nos dicen que la razón es que no hay dinero. Y nos mienten. Porque si hay 450 millones para la llegada del AVE y la integración urbana (con su tunel) en Bilbao y Santander, adjudicados en diciembre de 2016

Segunda mentira: Nos dicen que el problema es que el PITVA 2012 aprobado por el PP, ya no contempla los convenios para la integración urbana del AVE. Pero nos mienten, porque mientras tanto, en Málaga, bien que pone la Junta de Andalucía 26 Millones de Euros para cofinanciar con Fomento la llegada definitiva del AVE soterrado. Eso con un convenio que es de 2004, mientras que el de Granada es de 2008 ¿Ahora caducan las cosas antes cuanto más nuevas? No cuela.

Tercera mentira: no lo dicen, pero dan a entender que Granada, con 500.000 habiantes en su área metropolitana carece de "entidad" para una inversión fuerte en materia de ferrocarril... Ya. ¿Y Orense con 100.000 habitantes o Santader con 175.000 habitantes qué son? ¿Nueva York? Indignante no. Lo siguiente.

¿Qué pasa con Granada? ¿Qué castigo bíblico es éste que padecemos? No se entiende. No se entiende, porque estamos reclamando simplemente lo que ya tienen otras ciudades incluso menores. Que todo esto es sin ponernos a hablar de cercanías, ni de mercancías, ni de la conexión con el corredor mediterráneo, ni de la conexión del puerto de Motril, ni de la recuperación de la conexión con Guadix-Baza hacia Murcia...

Alternativas hay. Inmediatas: recuperar la conexión por Moreda, restablecer todos los tráficos y parar las obras que se están haciendo. A medio plazo: una variante en Loja respetuosa con el medio ambiente, soterramiento integral en Granada, red de cercanías y redactar los proyectos de la conexión con la costa y el Levante. A largo plazo: desarrollo de esas infraestructuras. La financiación del soterramiento está ya contemplada en el protocolo de 2008 Junta-Fomento-Ayuntamiento y la parte municipal se puede cubrir con una gestión inteligente de las plusvalías del suelo con un proyecto más modesto pero digno y funcional.

Lo que falta es voluntad política. Y esto va a seguir así mientras haya un sólo granadino/a que siga votando a los descastados que mandamos al Congreso para que allí se dediquen a tapar las vergüenzas de sus compañeros de partido en lugar de defender su tierra y a los suyos. Y lo digo por los Diputados de PP y de PSOE que han dado su bendición a cada bofetada que se le daba a nuestra tierra cuando han sido los suyos los que gobernaban. Y lo digo especialmente por el Presidente del PP de Granada, que con este panorama no se le ocurre otra sandéz que decir que "no será tan grave lo del tren cuando los turistas siguen llegando".  Esa es la opinión de la persona que tiene la responsabilidad de ser el granadino que podría tener más influencia en el gobierno de España. Dan ganas de esperar que pase el tren nada más que para tirarse debajo de desesperación.